Cristo Rey
La Fiesta · Quas Primas · 1925
El Papa Pío XI instituyó la Fiesta de Nuestro Señor Jesucristo Rey del Universo el 11 de diciembre de 1925, con la Encíclica Quas Primas. Se cumplían 1600 años del Concilio de Nicea — el que definió la divinidad de Cristo contra la herejía arriana. Pío XI vio que el mundo moderno estaba echando a Dios de la vida pública. La respuesta fue proclamar solemnemente Su realeza sobre todo — sobre los individuos · las familias · las sociedades · los Estados.
Se celebra el último domingo del año litúrgico (el que precede al 1er domingo de Adviento). No es casualidad: «todo termina en Cristo». Toda la historia de la salvación desemboca en la eterna soberanía del Rey. El año litúrgico se cierra con Su Reinado — para volver a abrirse esperando Su primera venida en Belén.
El triple oficio · Sacerdote · Profeta · Rey
La tradición reconoce en Cristo tres oficios messiánicos · que Él ejerce plenamente y que comunica a cada bautizado (CIC 783-786):
Por el Bautismo vos participás de los tres. Sos sacerdote (ofrecés al Padre tu vida) · profeta (das testimonio de Cristo) · rey (dominás tus pasiones y ordenás lo tuyo a Dios). El Reinado social de Cristo empieza en tu propio corazón sometido.
¡Viva Cristo Rey! · los Mártires Cristeros
En México · entre 1926 y 1929 · el gobierno anticlerical de Plutarco Elías Calles persiguió a la Iglesia con violencia inaudita: cerró templos · asesinó sacerdotes · prohibió la Misa. El pueblo católico se levantó — no en política · sino en fe. Miles fueron a la muerte con un solo grito en los labios:
Este grito define la devoción a Cristo Rey. No es un canto de guerra política. Es un acto de fe pública. Es decir: «prefiero morir antes que negar Su realeza sobre mi alma». Cada vez que lo decís hoy · te unís a esa cadena de mártires. Los cristeros son hermanos tuyos que ya están en el Cielo intercediendo por vos.
La Iglesia los canonizó a muchos: San Cristóbal Magallanes y compañeros mártires (25 mártires · fiesta 21 de mayo) · San José Sánchez del Río (fiesta 10 de febrero) · Beato Miguel Pro (fiesta 23 de noviembre) · y siguen las causas.
Hitos de la realeza social de Cristo
La consagración de naciones enteras a Cristo Rey tiene precedentes solemnes. No son curiosidades históricas — son tradiciones vivas del catolicismo social:
Consagración del hogar a Cristo Rey
La consagración de la familia es una devoción tradicional muy potente. La estableció el Padre Mateo Crawley-Boevey · SS.CC. (a quien se llama «El Apóstol de la Entronización») a comienzos del siglo XX · con la bendición de San Pío X. Consiste en:
- Adquirí una imagen del Sagrado Corazón · preferentemente bendecida. Elegí un lugar visible del hogar — el living principal · no una habitación aparte. Ese va a ser Su trono.
- Preparate con confesión · si es posible en familia · y una Misa el día elegido. Cristo entra en el hogar donde está en gracia el corazón.
- Convocá a la familia entera el día de la Entronización. Si hay un sacerdote que pueda venir a bendecir · mejor. Si no · el padre de familia dirige la ceremonia.
- Se coloca la imagen. Se reza el Acto de Consagración del hogar al Sagrado Corazón · el padre lee · la familia responde con «Amén».
- A partir de ese día: se reza en familia frente a la imagen. Se enciende una vela los primeros viernes. Se renueva la consagración una vez al año — idealmente en la Fiesta de Cristo Rey.
La Iglesia enseña que «donde Cristo reina · la familia se salva». En muchos hogares consagrados se registran conversiones inesperadas · reconciliaciones · sanación de heridas viejas. No es magia — es que Cristo cumple lo que promete a quien Lo pone en el trono.
León XIII compuso esta oración en 1899. Pío XI mandó renovarla cada año en la Fiesta de Cristo Rey. Rezala hoy mismo · en tu casa · con tu familia — o solo:
¡Oh Jesús · dulcísimo · Redentor del género humano! · míranos humildemente postrados delante de Tu altar. Tuyos somos · y Tuyos queremos ser. Y para poder vivir unidos a Ti más estrechamente · cada uno de nosotros se consagra hoy espontáneamente a Tu Sacratísimo Corazón.
Muchos no Te han conocido jamás. Muchos · despreciando Tus mandamientos · Te han negado. ¡Compadécete de los unos y de los otros · piadosísimo Jesús · y atráelos a todos a Tu Sagrado Corazón!
Sé Rey · oh Señor · no solo de los fieles que jamás se apartaron de Ti · sino también de los hijos pródigos que Te abandonaron. Haz que estos vuelvan pronto a la casa paterna para que no perezcan de miseria y de hambre.
Sé Rey de aquellos que viven engañados en el error · o separados por el cisma; llámalos a la unidad de la fe y al puerto de la verdad · para que en breve haya «un solo rebaño y un solo Pastor».
Sé Rey · finalmente · de todos aquellos que están envueltos en las tinieblas de la idolatría o del islamismo · y no rehúses atraerlos a todos a la luz y reino de Dios. Mira · por último · con ojos de misericordia a los hijos del pueblo hebreo · antes tu predilecto: derrámese también sobre ellos · como bautismo de vida y redención · la Sangre que en un tiempo pidieron sobre sí.
Concede · Señor · a Tu Iglesia una libertad segura y sin traba: a todos los pueblos la tranquilidad y el orden. Haz que de un cabo a otro de la tierra resuene una sola voz: «¡Alabado sea el Divino Corazón que nos trajo la salvación · a Él la gloria y el honor por los siglos!» Amén.
Pero cuando lo reconocés · Su Reino empieza a operar en vos.
«¡Viva Cristo Rey! · ¡Viva Santa María de Guadalupe!»