A JESÚS POR MARÍA · SANTA IGLESIA CATÓLICA
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Liturgia del Día · Lecturas · Evangelio · Santo y Reflexión

Liturgia del Día

Viernes, 21 de agosto de 2026 Color Blanco Viernes de la XX semana del tiempo ordinario
🕰 Liturgia de las Horas · oración pública de la Iglesia
Conocer cada hora · qué se reza y cuándo →
📖 Primera Lectura Ezequiel 37:1-14
1 La mano del Señor vino sobre mí y me sacó en el espíritu del Señor y me puso en medio de la vega, que estaba llena de huesos. 2 Me hizo pasar entre ellos y dar vueltas alrededor, y vi que eran muchos sobre la superficie de la vega y que estaban completamente secos. 3 Y me dijo: —Hijo de hombre, ¿podrán vivir esos huesos? Contesté: —Señor Dios, Tú lo sabes. 4 Me dijo: —Profetiza sobre estos huesos y diles: «Huesos secos, escuchad la palabra del Señor. 5 Esto dice el Señor Dios a estos huesos: “Voy a infundir en vosotros el espíritu y viviréis. 6 Pondré sobre vosotros nervios, haré crecer carne sobre vosotros, os recubriré de piel, infundiré en vosotros el espíritu y viviréis, y sabréis que Yo soy el Señor”». 7 Profeticé como me había sido mandado y, a la voz de mi profecía, hubo un rumor y luego un gran temblor, y los huesos se juntaron uno con otro. 8 Miré y vi que había nervios sobre ellos, que les crecía carne y se recubrían de piel. Pero no había espíritu en ellos. 9 Y me dijo: —Profetiza sobre el espíritu, profetiza, hijo de hombre y di al espíritu: «Esto dice el Señor Dios: “Ven, espíritu, desde los cuatro vientos y alienta sobre estos muertos para que vuelvan a vivir”». 10 Profeticé según me mandó y vino sobre ellos el espíritu y vivieron. Y se alzaron sobre sus pies: un ejército extremadamente grande. 11 Y me dijo: —Hijo de hombre: estos huesos son toda la casa de Israel. Dicen: «Están secos nuestros huesos y destruida nuestra esperanza. Estamos destruidos». 12 Por eso, profetiza y diles: «Esto dice el Señor Dios: “¡Pueblo mío! Voy a abrir vuestros sepulcros, os haré salir de vuestros sepulcros y os haré entrar en la tierra de Israel. 13 Y sabréis que Yo soy el Señor cuando abra vuestros sepulcros y os haga salir de vuestros sepulcros, ¡pueblo mío! 14 Infundiré mi espíritu en vosotros y viviréis, y os estableceré en vuestra tierra y sabréis que Yo, el Señor, lo he dicho y lo hago, oráculo del Señor Dios”».
🎵 Salmo Responsorial Salmo 107:2-9
2 Que lo digan los redimidos del Señor, los que ha redimido de la mano del adversario, 3 y ha congregado de los países del Oriente y del Occidente, del Septentrión y del Mar. 4 Vagaron errantes por el desierto, por la estepa, sin encontrar el camino de una ciudad donde habitar. 5 Hambrientos y sedientos, desfallecían sus almas. 6 En su angustia clamaron al Señor, y los libró de sus tribulaciones. 7 Los condujo por camino recto, hasta llegar a una ciudad donde habitar. 8 Den gracias al Señor por su misericordia, por sus maravillas con los hijos de Adán. 9 Porque sació al alma sedienta, y a la hambrienta la llenó de bienes.
† Evangelio Mateo 22:34-40
34 Los fariseos, al oír que había hecho callar a los saduceos, se pusieron de acuerdo, 35 y uno de ellos, doctor de la ley, le preguntó para tentarle: 36 —Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley? 37 Él le respondió: —Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente. 38 Éste es el mayor y el primer mandamiento. 39 El segundo es como éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40 De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas.
🙏 Reflexión del Día
Debes mostrar misericordia al prójimo siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo, ni excusarte, ni justificarte ✨ Santa Faustina Kowalska
✦ Novena Novena a Santa Rosa de Lima Día 1 · 9
Preparación a su fiesta · la primera santa de América, patrona también de Filipinas
Novena a Santa Rosa de Lima
Hoy comienza la Novena a Santa Rosa de Lima · nueve días de preparación a su fiesta. Día 1 · Isabel, llamada Rosa · la belleza recibida, devuelta entera a Dios.
✦ Novena Novena a Santa Mónica Día 4 · 9
Preparación al 27 de agosto · madre orante · patrona de los alejados
Novena a Santa Mónica
Día 4 de la Novena · seguí con la meditación y la oración del día.
✦ Novena Novena a San Agustín Día 3 · 9
Preparación al 28 de agosto · Obispo de Hipona · Doctor de la Gracia
Novena a San Agustín
Día 3 de la Novena · seguí con la meditación y la oración del día.
🕊 Celebraciones del Día
Nuestra Señora de Knock
Nuestra Señora de Knock
Aparición silenciosa de 1879 · la Virgen con San José y San Juan Evangelista junto al Cordero
Hace 146 años, un 21 de agosto de 1879, la Virgen María tuvo una aparición especial junto a San José, que dio origen a la devoción mariana de Nuestra Señora de Knock, en Irlanda. La aparición ocurrió una sola vez y fue vista por 15 personas, entre ellas un niño de 5 años de nombre John Curry, el menor de todos los que presenciaron el hecho. En su testimonio ante la primera comisión de investigación que se estableció en 1879, sólo seis semanas después de la aparición, el pequeño John contó que había visto bellas imágenes de la Virgen y de San José, y que había escuchado a los otros hablar de ellas. En un artículo del Catholic Herald se señala que otro de los videntes, Patrick Hill, que en ese momento tenía 11 años de edad, describió que John le había pedido alzarlo para que pudiera “ver a los grandes bebés, como llamó a las imágenes”. En la carta que escribió a la comisión que se instaló años después, en 1936, Curry detalló que recordaba haber visto a San Juan con un libro, y que otra vidente, Bridget Trench, trató de besar los pies de la Virgen. Cuando ya siendo adulto compareció ante los investigadores para explicar lo que había visto 58 años antes, Curry explicó que las imágenes estaban vivas pero no hablaban y que la Virgen iba vestida de blanco. John Curry y el resto de videntes vivieron una vida austera, sencilla y en el anonimato. De hecho, en varios de los recuentos históricos de la aparición de 1879, Curry no es mencionado. En mayo de 2017, en la Misa que presidió en la Catedral de San Patricio en Nueva York por el traslado de los restos de Curry, el Cardenal estadounidense Timothy Dolan describió al vidente como “un inmigrante que realmente se distinguió por su simplicidad, humildad, amabilidad y piedad”. John Curry se mudó a Nueva York en 1897 a la edad de 25 años, luego fue a Londres en 1900 y volvió a Estados Unidos en 1911. Estuvo en otras ciudades del país y cuando su salud comenzó a flaquear, se mudó a Long Island con las Hermanitas de los Pobres, a quienes sirvió. Nunca se casó y murió en 1943 a la edad de 69 años. “Como muchos de los videntes, John Curry vivió una vida tranquila, nunca resaltando lo que había experimentado en Knock, a menos que se lo pidieran”, comentó a CNA –agencia en inglés del Grupo ACI– el P. Richard Gibbons, rector del Santuario de Nuestra Señora de Knock en Irlanda. “Ayudó en Misa todos los días hasta su muerte y tuvo una gran devoción a la Virgen y decía que Ella nunca le había negado nada de las cosas que le había pedido”, explicó el sacerdote. La aparición El 21 de agosto de 1879, la Virgen María, San José, el cordero pascual y San Juan Evangelista aparecieron envueltos en una brillante luz en la iglesia parroquial de Knock. Quince personas de entre 5 y 74 años de edad fueron testigos del hecho. La aparición comenzó alrededor de las 8:00 p.m. La Virgen tenía un largo vestido blanco. Sus manos y ojos se dirigían hacia el cielo como si elevara una oración. Sobre su cabeza tenía una brillante corona y en el lugar donde esta se ajustaba a la frente había una rosa. A la derecha de la Virgen estaba San José, con la cabeza inclinada y virada ligeramente hacia Ella. Vestía una túnica blanca. A la izquierda de la Virgen estaba San Juan Evangelista, vestido como obispo, con un libro en su mano izquierda y con la mano derecha levantada como si estuviera predicando. Junto a las figuras y un poco a la derecha, en el centro, había un altar grande y sencillo. Sobre el altar había un cordero mirando hacia el oeste y tras él se erguía una gran cruz. Los ángeles rodeaban al cordero durante toda la aparición. Los quince videntes presenciaron la aparición durante 2 horas mientras llovía y recitaban el Santo Rosario. La aparición tiene un profundo simbolismo del libro del Apocalipsis. El cordero es Jesús. La cruz es donde se ofrece el cordero al Padre como sacrificio. El altar de la Misa es donde el sacrificio se hace presente. Junto a la Cruz estaban María y San Juan. San José no pudo estar junto a la cruz, pero ahora en el cielo ya la muerte no lo puede separar de la Sagrada Familia y los beneficios del sacrificio de Jesús. Sólo seis semanas después de la aparición, se estableció una comisión de investigación, creada por el Arzobispo de Tuam, Mons. John MacHale. Los quince testigos fueron examinados y la comisión reportó que el testimonio de todos, tomados juntos, era confiable y satisfactorio. En 1936 se creó otra comisión ante la cual comparecieron los 3 videntes sobrevivientes: Mary O'Connell (Mary Byrne), Patrick Byrne y John Curry. Los tres confirmaron sus declaraciones originales de muchos años atrás. Cuando la comisión anunció su reporte, miles de enfermos fueron llevados a Knock y los periódicos locales reportaron muchas curas extraordinarias. Entre los peregrinos ilustres que han llegado hasta el santuario irlandés están San Juan Pablo II, Santa Teresa de Calcuta y el Papa Francisco en 2018, en el marco del Encuentro Mundial de las Familias en Irlanda. Un millón y medio de peregrinos lo visitan anualmente.
San Pío X
San Pío X
Papa · el Papa de la Eucaristía y de la Primera Comunión de los niños
Giuseppe Melchiorre Sarto, quien luego sería el Papa Pío X nació el 2 de Junio de 1835 en Riese, provincia de Treviso, en Venecia. Sus padres fueron Giovanni Battista Sarto y Margarita Sanson. Su padre fue un cartero y murió en 1852, pero su madre vivió para ver a su hijo llegar a Cardenal. Luego de terminar sus estudios elementales, recibió clases privadas de latín por parte del arcipreste de su pueblo, Don Tito Fusarini, después de lo cual estudió durante cuatro años en el gimnasio de Castelfranco Veneto, caminando de ida y vuelta diariamente. En 1850 recibió la tonsura de manos del Obispo de Treviso y obtuvo una beca de la Diócesis de Treviso para estudiar en el seminario de Padua, donde terminó sus estudios filosóficos, teológicos y de los clásicos con honores. Fue ordenado sacerdote en 1858, y durante nueve años fue capellán de Tómbolo, teniendo que asumir muchas de las funciones del párroco, puesto que éste ya era anciano e inválido. Buscó perfeccionar su conocimiento de la teología a través de un estudio asiduo de Santo Tomás y el derecho canónico; al mismo tiempo estableció una escuela nocturna para la educación de los adultos, y siendo él mismo un ferviente predicador, constantemente era invitado a ejercer este ministerio en otros pueblos. En 1867 fue nombrado arcipreste de Salzano, un importante municipio de la Diócesis de Treviso, en donde restauró la iglesia y ayudó a la ampliación y mantenimiento del hospital con sus propios medios, en congruencia con su habitual generosidad hacia los pobres; especialmente se distinguió por su abnegación durante una epidemia de cólera que afectó a la región. Mostró una gran solicitud por la instrucción religiosa de los adultos. En 1875 creó un reglamento para la catedral de Treviso; ocupó varios cargos, entre ellos, el de director espiritual y rector del seminario, examinador del clero y vicario general; más aún, hizo posible que los estudiantes de escuelas públicas recibieran instrucción religiosa. En 1878, a la muerte del Obispo Zanelli, fue elegido vicario capitular. El 10 de Noviembre de 1884 fue nombrado Obispo de Mantua, en ese entonces una sede muy problemática, y fue consagrado el 20 de Noviembre. Su principal preocupación en su nuevo cargo fue la formación del clero en el seminario, donde, por varios años, enseñó teología dogmática y, durante un año, teología moral. Deseaba seguir el método y la teología de Santo Tomás, y a muchos de los estudiantes más pobres les regaló copias de la “Summa Theologica”; a la vez, cultivó el Canto Gregoriano en compañía de los seminaristas. La administración temporal de la sede le impuso grandes sacrificios. En 1887 celebró un sínodo diocesano. Mediante su asistencia en el confesionario, dio ejemplo de celo pastoral. La Organización Católica de Italia, conocida entonces como la “Opera dei Congressi”, encontró en él a un celoso propagandista desde su ministerio en Salzano. En el consistorio secreto celebrado en Junio de 1893, León XIII lo creó Cardenal, con el título de San Bernardo de las Termas; y en el consistorio público, tres días más tarde, fue preconizado Patriarca de Venecia, conservando mientras tanto el título de Administrador Apostólico de Mantua. El Cardenal Sarto fue obligado a esperar dieciocho meses, antes de tomar posesión de su nueva diócesis, debido a que el gobierno italiano se negaba a otorgar el exequatur, reclamando que el derecho de nominación había sido ejercido por el Emperador de Austria. Este asunto fue tratado con amargura en periódicos y panfletos; el Gobierno, a manera de represalia, rehusó extender el exequatur a los otros obispos que fueron nombrados durante este tiempo, por lo que el número de sedes vacantes creció a treinta. Finalmente, el ministro Crispi, habiendo regresado al poder, y la Santa Sede, habiendo elevado la misión de Eritrea a la categoría de Prefectura Apostólica en atención a los Capuchinos Italianos, motivaron al Gobierno a retractarse de su posición original. Esta oposición no fue causada por ninguna objeción contra la persona de Sarto. En Venecia el cardenal encontró un estado de cosas mucho mejor que el que había hallado en Mantua. También allí puso gran atención en el seminario, donde logró establecer la facultad de derecho canónico. En 1898 celebró el sínodo diocesano. Promovió el uso del Canto Gregoriano y fue gran benefactor de Lorenzo Perosi; favoreció el trabajo social, especialmente los bancos en las parroquias rurales; se dio cuenta de los peligros que entrañaban ciertas doctrinas y conductas de algunos Cristiano-Demócratas y se opuso enérgicamente a ellas. El Congreso Eucarístico Internacional de 1897, en el centenario de San Gerardo Sagredo (1900), la bendición de la primera piedra del nuevo campanario de San Marcos y la capilla conmemorativa en el Monte Grappa (1901) fueron eventos que dejaron una profunda impresión en él y en su gente. A la muerte de León XIII, los cardenales se reunieron en cónclave y, después de varias votaciones, Giuseppe Sarto fue elegido el 4 de Agosto al obtener 55 de 60 votos posibles. Su coronación tuvo lugar el siguiente Domingo, 9 de Agosto de 1903. En su primera Encíclica, deseando revelar hasta cierto punto su programa de trabajo, mencionó el que sería el lema de su pontificado: “instaurare omnia in Christo” (Ef 1,10). En consecuencia, su mayor atención giró siempre sobre la defensa de los intereses de la Iglesia. Pero ante todo, sus esfuerzos también se dirigieron a promover la piedad entre los fieles, y a fomentar la recepción frecuente de la Sagrada Comunión, y, si era posible, hacerla diariamente (Decr. S. Congr. Concil., 20 de Diciembre, 1905), dispensando a los enfermos de la obligación de ayunar para poder recibir la Sagrada Comunión dos veces al mes, o incluso más (Decr. S. Congr. Rit., 7 de Diciembre, 1906). Finalmente, mediante el Decreto “Quam Singulari” (15 de Agosto, 1910), recomendó que la Primera Comunión en los niños no se demorara demasiado tiempo después de que alcanzaran la edad de la discreción. Fue por deseo suyo que el Congreso Eucarístico de 1905 se celebró en Roma, mientras que aumentó la solemnidad de los congresos Eucarísticos posteriores mediante el envío de cardenales legados. El quincuagésimo aniversario de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción fue una ocasión que supo aprovechar para impulsar la devoción a María (Encíclica “Ad illum diem”, Febrero 2,1904); y el Congreso Mariano junto con la coronación de la imagen de la Inmaculada Concepción en el coro de la Basílica de San Pedro fueron una digna culminación de la solemnidad. Fuera como simple capellán, como obispo, y como patriarca, Giuseppe Sarto fue siempre un promotor de la música sacra; como Papa publicó, el 22 de Noviembre de 1903, un Motu Proprio sobre música sacra en las iglesias, y, al mismo tiempo, ordenó que el auténtico Canto Gregoriano se utilizara en todas partes, mientras dispuso que los libros de cantos se imprimieran con el tipo de fuente del Vaticano bajo la supervisión de una comisión especial. En la Encíclica “Acerbo nimis” (Abril 15, 1905), planteó la necesidad de que la instrucción catequética no se limitara a los niños, sino que también fuera dirigida hacia los adultos, dando para ello reglas detalladas, especialmente en lo referente a escuelas adecuadas para la impartición de la instrucción religiosa a los estudiantes de escuelas públicas, y aun de universidades. Promovió la publicación de un nuevo catecismo para la Diócesis de Roma. Como obispo, su principal preocupación había sido la formación del clero, y de acuerdo con este propósito, una Encíclica dirigida al Episcopado Italiano (Julio 28, 1906) hacía énfasis en la necesidad de tener mayor cuidado en la ordenación de sacerdotes, llamando la atención de los obispos sobre el hecho de que, entre los clérigos más jóvenes, se manifestaba cada vez con mayor frecuencia un espíritu de independencia que era una amenaza para la disciplina eclesiástica. En beneficio de los seminarios italianos, ordenó que fueran visitados regularmente por los obispos, y promulgó un nuevo programa de estudios que había estado en uso en el Seminario Romano. Por otra parte, como las diócesis del Centro y Sur de Italia eran tan pequeñas que sus seminarios respectivos no podían prosperar, Pío X estableció el seminario regional, que es común para las sedes de una región dada; en consecuencia, muchos seminarios, pequeños y deficientes, fueron cerrados. Para una mayor eficacia en la asistencia a las almas, a través de un Decreto de la Sagrada Congregación del Consistorio (Agosto 20, 1910), promulgó instrucciones concernientes a la remoción de párrocos como un acto administrativo, cuando tal procedimiento requería de graves circunstancias que podían no constituir una causa canónica para la destitución. Con motivo de la celebración del jubileo de su ordenación sacerdotal, dirigió una carta llena de afecto y prudentes consejos a todo el clero. Por un Decreto reciente (Noviembre 18, 1910), el clero había sido impedido de tomar parte en la administración temporal de organizaciones sociales, lo cual era causa frecuente de graves dificultades. Pero por sobre todas las cosas, la principal preocupación del Papa era la pureza de la fe. En varias ocasiones, como en la Encíclica con respecto al centenario de San Gregorio Magno, Pío X resaltaba los peligros de ciertos métodos teológicos nuevos, los cuales, basándose en el Agnosticismo y el Immanentismo, por fuerza suprimían la doctrina de la fe de sus enseñanzas de una verdad objetiva, absoluta e inmutable, y más aun cuando estos métodos se asociaban con una crítica subversiva de las Sagradas Escrituras y de los orígenes del Cristianismo. Por esta razón, en 1907, publicó el Decreto “Lamentabili” (llamado también el Syllabus de Pío X), en el que sesenta y cinco proposiciones modernistas fueron condenadas. La mayor parte de estas se referían a las Sagradas Escrituras, su inspiración y la doctrina de Jesús y los Apóstoles, mientras otras se relacionaban con el dogma, los sacramentos, la primacía del Obispo de Roma. Inmediatamente después de eso, el 8 de Septiembre de 1907, apareció la famosa Encíclica “Pascendi”, que exponía y condenaba el sistema del Modernismo. Este documento hace énfasis sobre el peligro del Modernismo en relación con la filosofía, apologética, exégesis, historia, liturgia y disciplina, y muestra la contradicción entre esa innovación y la fe tradicional; y, finalmente, establece reglas por las cuales combatir eficazmente las perniciosas doctrinas en cuestión. Entre las medidas sugeridas cabe señalar el establecimiento de un cuerpo oficial de “censores” de libros y la creación de un “Comité de Vigilancia”. Posteriormente, mediante el Motu Proprio “Sacrorum Antistitum”, Pío X llamó la atención en los interdictos de la Encíclica y las disposiciones que habían sido establecidas previamente bajo el pontificado de León XIII sobre la predicación, y sancionó que todos aquellos que ejercieran el sagrado ministerio o quienes enseñaran en institutos eclesiásticos, así como canónigos, superiores del clero regular, y aquellos que servían en oficinas eclesiásticas, deberían tomar un juramento en el que se comprometían a rechazar los errores que eran denunciados en la Encíclica o en el Decreto “Lamentabili”. Pío X retomó este asunto vital en otras ocasiones, especialmente en las Encíclicas que fueron escritas en conmemoración de San Anselmo (Abril 21, 1909) y de San Carlos Borromeo (Junio 23, 1910), en la segunda de las cuales el Modernismo Reformista fue especialmente condenado. Como el estudio de la Biblia es, a la vez, el área más importante y más peligrosa de la teología, Pío X deseaba fundar en Roma un centro especial para esos estudios, que les diera la garantía inmediata de una ortodoxia incuestionable y un valor científico; en consecuencia, y con el apoyo de todo el mundo católico, se estableció el Pontificio Instituto Bíblico de Roma, bajo la dirección de los jesuitas. Una necesidad sentida durante mucho fue la de codificar la Ley Canónica, y con la intención de llevarla a cabo, el 19 de Marzo de 1904, Pío X creó una congregación especial de cardenales, de la que Gasparri, convertido en cardenal, sería el secretario. Las más eminentes autoridades en derecho canónico de todo el mundo, colaboraron en la formación del nuevo código, algunas de cuyas prescripciones ya habían sido publicadas, como por ejemplo, las modificaciones a la ley del Concilio de Trento en lo referente a los matrimonios secretos, las nuevas reglas para las relaciones diocesanas y para las visitas episcopales ad limina, y la nueva organización de la Curia Romana (Constitución “Sapienti Consilio”, Junio 29, 1908). Anteriormente, las Congregaciones para las Reliquias e Indulgencias y de Disciplina habían sido suprimidas, mientras que la Secretaría de Asuntos Menores había sido unida a la Secretaría de Estado. La característica del nuevo reglamento es la completa separación de los aspectos judiciales de los administrativos; mientras que las funciones de algunos departamentos habían sido determinadas con mayor precisión y sus trabajos más equilibrados. Las oficinas de la Curia se dividieron en Tribunales (3), Congregaciones (11), y Oficinas (5). Con respecto a los primeros, el Tribunal de Signatura (constituido exclusivamente por cardenales) y el de la Rota fueron revividos; al Tribunal de la Penitenciaría le fueron dejados únicamente los casos del fuero interno (conciencia). Las Congregaciones permanecieron casi como estaban al principio, con la excepción de que una sección especial fue agregada al Santo Oficio de la Inquisición para las indulgencias; la Congregación de Obispos y Regulares recibió el nombre de Congregación de Religiosos y tendría que tratar únicamente los asuntos de las congregaciones religiosas, mientras los asuntos del clero secular serían derivados a la Congregación del Consistorio o a la del Concilio; de este último fueron retirados los casos matrimoniales, los cuales serían ahora enviados a los tribunales o a la recientemente creada Congregación de los Sacramentos. La Congregación del Consistorio aumentó grandemente su importancia debido a que tendría que decidir sobre cuestiones que eran competencia de las otras Congregaciones. El 20 de agosto de 1914, a las pocas semanas de estallar la Primera Guerra Mundial, Pío X murió en Roma con el corazón deshecho por la guerra que no había podido evitar. Se cuenta que, cuando le pidieron que bendijera las armas de un ejército, respondió que él solo bendecía la paz. En su testamento dejó escrito: «Nací pobre, viví pobre, quiero morir pobre». Fue canonizado el 29 de mayo de 1954 por el Papa Pío XII. Su memoria se celebra el 21 de agosto. Oración a San Pío X Señor, Dios nuestro, que, para defender la fe católica e instaurar todas las cosas en Cristo, colmaste al papa san Pío de sabiduría divina y fortaleza apostólica, concédenos que, siguiendo su ejemplo y su doctrina, podamos alcanzar la recompensa eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén Oración de Intercesión a San Pío X Glorioso Papa de la Eucaristía, San Pío X, que te has empeñado en “restaurar todas las cosas en Cristo”. Obténme un verdadero amor a Jesucristo, de tal manera que sólo pueda vivir por y para Él. Ayúdame a alcanzar un ardiente fervor y un sincero deseo de luchar por la santidad, y a poder aprovechar todas las riquezas que brinda la Sagrada Eucaristía. Por tu gran amor a María, madre y reina de todo lo creado, inflama mi corazón con una tierna y gran devoción a ella. Bienaventurado modelo del sacerdocio, intercede para que cada vez hayan más santos y dedicados sacerdotes, y se acrecienten las vocaciones religiosas. Disipa la confusión, el odio y la ansiedad, e inclina nuestros corazones a la paz y la concordia, a fin de que todas las naciones se coloquen bajo el dulce reinado de Jesucristo. Amén.
✦ Continuá el camino
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