Novena al Sagrado Corazón de Jesús
Entre los años 1673 y 1675 · en el pequeño monasterio de la Visitación de Paray-le-Monial · el Señor mostró su Sagrado Corazón a Santa Margarita María de Alacoque. Rodeado de espinas · coronado por la cruz · abierto por la lanza y ardiendo en llamas · le dijo: «He aquí este Corazón que tanto ha amado a los hombres · y que solo recibe ingratitudes por respuesta».
Aquella lanza del centurión — que ya había traspasado a Cristo en la Cruz (Jn 19, 34) — dejó abierto para siempre el costado del Salvador. De allí brotaron sangre y agua · la Iglesia · los sacramentos · el océano de misericordia en el que nos sumergimos cada vez que buscamos su perdón. Ese Corazón sigue abierto. Nos espera.
El Señor pidió tres cosas: reparación por los pecados propios y del mundo · consagración de las personas · las familias y los pueblos a su Corazón · y la devoción de los primeros viernes de mes. El mes de junio quedó consagrado por la Iglesia al Sagrado Corazón · y la Solemnidad se celebra el viernes después del Corpus Christi · una fecha movible que cambia cada año.
Estos 9 días son la preparación tradicional a esa Solemnidad. Quien no pueda hacerla en junio · puede rezarla los nueve días previos a la Solemnidad de su año · o en cualquier tiempo en que su corazón necesite descansar en el Corazón de Jesús.
- Les daré todas las gracias necesarias en su estado.
- Pondré paz en sus familias.
- Los consolaré en todas sus penas.
- Seré su refugio seguro en la vida y sobre todo en la muerte.
- Derramaré bendiciones abundantes sobre todas sus empresas.
- Los pecadores hallarán en mi Corazón la fuente y el océano infinito de la misericordia.
- Las almas tibias se harán fervorosas.
- Las almas fervorosas alcanzarán rápidamente una gran perfección.
- Bendeciré también las casas donde la imagen de mi Sagrado Corazón sea expuesta y honrada.
- Daré a los sacerdotes el don de conmover los corazones más endurecidos.
- Las personas que propaguen esta devoción tendrán su nombre escrito en mi Corazón y jamás será borrado de allí.
- Yo te prometo · en el exceso de misericordia de mi Corazón · que su amor omnipotente concederá a todos los que comulguen nueve primeros viernes de mes consecutivos · la gracia de la penitencia final: no morirán en mi desgracia ni sin recibir los sacramentos · haciéndose mi Corazón su asilo seguro en el último momento.
Paray-le-Monial · 1673-1675