Los 7 Pecados Capitales
Se llaman "capitales" · de caput, "cabeza" · porque son cabeza de los demás pecados. De estos siete nacen todos los otros. El que vence un pecado capital, vence toda una familia de pecados que lo seguían.
No son los únicos pecados que existen · ni necesariamente los más graves uno por uno. Pero son los más peligrosos porque están en la raíz de nuestra naturaleza herida por el pecado original. Cada uno tiene su virtud opuesta · la batalla espiritual consiste en sustituir el vicio por la virtud · poco a poco · con la gracia de Dios.
La madre de todos los pecados. Es el "yo soy más" · "yo sé más" · "yo no necesito a nadie, ni siquiera a Dios". Fue el pecado de Lucifer · y el primer pecado de Adán y Eva ("seréis como dioses", Gn 3, 5).
- Vanidad · obsesión por la propia imagen, redes sociales como espejo eterno.
- Vanagloria · presumir lo que tenés o hiciste.
- Arrogancia · despreciar al que sabe menos o vale menos a tus ojos.
- Terquedad · jamás reconocer que estás equivocado.
- Espíritu de contradicción · llevar la contra siempre, para sentirte superior.
- Sensibilidad excesiva a la crítica · cualquier corrección te ofende.
- Espiritualismo · soberbia disfrazada de "yo no necesito sacerdote, yo hablo directamente con Dios".
No es solo "ser tacaño". Es poner el corazón en el dinero o en lo que poseés. La avaricia no se cura aumentando bienes · siempre quiere más. "El que ama el dinero, no se sacia con dinero" (Ecl 5, 9).
- Apego a lo que tenés · no podés desprenderte ni para hacer caridad.
- Codicia · siempre querer más, nunca contento.
- Tacañería · no dar al pobre, no pagar bien al que trabaja para vos.
- Sospecha del pobre · "los pobres son por vagos".
- Negocios turbios · sobornos, evasión, fraude.
- Trabajar excesivamente abandonando familia, salud, fe.
- Apuestas, especulación compulsiva.
- No diezmar ni colaborar con la Iglesia.
Es el uso del placer sexual fuera del orden querido por Dios: fuera del matrimonio, contra natura, en exceso, viendo al otro como objeto. La lujuria destruye la capacidad de amar · porque convierte al amor en consumo.
- Fornicación · sexo fuera del matrimonio.
- Adulterio.
- Masturbación.
- Pornografía · veneno digital que esclaviza.
- Mirar con malicia · "mirar a una mujer deseándola ya es adulterio en el corazón" (Mt 5, 28).
- Conversaciones obscenas, chistes verdes, lectura erótica.
- Vestir provocando a la lujuria del otro.
- Acto homosexual, anticoncepción, prácticas contra natura.
No es solo "enojarse" · enojarse a veces es santo (Jesús se enojó en el Templo). El pecado es el rencor, el deseo de venganza, la violencia que pierde el control. La ira mata más matrimonios y amistades que ninguna otra cosa.
- Rencor · no perdonar, rumiar el agravio.
- Deseo de venganza.
- Insultos, gritos, peleas.
- Violencia física (gravísima).
- Maledicencia · hablar mal del enemigo.
- Resentimiento contra Dios cuando algo no sale como querés.
- Impaciencia crónica con familiares, en el tránsito, en la fila.
- Castigos desproporcionados a hijos o subordinados.
No es comer bien · es comer o beber sin control, hacer del placer del paladar un dios. Incluye el alcoholismo y la dependencia a sustancias. La gula te embota el espíritu · el cuerpo gana al alma.
- Comer en exceso regularmente.
- Embriaguez · perder el dominio por alcohol.
- Alcoholismo, dependencia.
- Drogas · todas. Recreativas también.
- Tabaquismo grave, otras adicciones.
- Obsesión por la comida gourmet, gasto desmesurado.
- No respetar el ayuno y abstinencia de la Iglesia.
- Trastornos alimentarios (sí, también son materia espiritual además de psicológica).
El pecado más feo de todos · porque te corroe sin darte nada. El soberbio al menos disfruta su grandeza imaginaria · el envidioso solo sufre por lo del otro. Es el pecado del diablo · que envidió a Dios y se hizo demonio · y envidió al hombre y lo hizo caer.
- Tristeza por el bien del prójimo · que él tenga más, que le vaya mejor, que sea más amado.
- Alegría por la desgracia ajena.
- Murmuración contra el exitoso, contra el destacado.
- Calumnia para tirar al otro abajo.
- Resentimiento con quien recibe lo que vos creés merecer.
- Envidia espiritual · doler que el otro sea más santo, más fervoroso, más cercano a Dios.
- Comparación constante · medirte con todos, salir frustrado.
No es solo "ser flojo". La acedia es la pereza espiritual: el tedio ante las cosas de Dios, el desgano de rezar, la flojera para los sacramentos. Es "la tristeza del esfuerzo necesario para crecer". Es el pecado de los que están tibios: ni fríos ni calientes.
- No rezar o rezar sin atención.
- Faltar a Misa por "cansancio" o "no me dan ganas".
- No confesarse durante meses · años.
- No leer la Biblia ni libros espirituales.
- Posponer la conversión · "después me ordeno".
- Trabajo descuidado, vida desordenada.
- Pasar el día en redes, TV, distracciones.
- Indiferencia ante el sufrimiento ajeno · no quiero "meterme".
- Procrastinación crónica de lo importante.
No vas a vencer los 7 de un golpe · es guerra de toda la vida. Pero tampoco es imposible. Estrategia:
- Identificá tu pecado dominante · todos tenemos uno o dos más fuertes. Suele ser el que más vergüenza te da admitir.
- Atacalo de raíz · no las manifestaciones · la raíz. Por ejemplo, si tu raíz es soberbia, no basta morderte la lengua · hay que aprender a aceptar correcciones, pedir perdón, callar tu opinión.
- Cultivá la virtud opuesta · todos los días, conscientemente. Un acto chico, pero diario.
- Confesate frecuente · al menos una vez al mes. La Confesión da gracia específica para vencer.
- Comulgá frecuente · la Eucaristía es la mejor medicina del alma.
- Examen diario · cada noche, revisá en cuál de los 7 caíste hoy.
- Pedí mucho al Espíritu Santo · sin Él no podés vencer ninguno.
- Acudí a María · "Refugio de los pecadores". Ella te enseña a vencer.
Mostrame mis pecados capitales
sin que me asuste verlos.
Dame humildad contra la soberbia,
generosidad contra la avaricia,
castidad contra la lujuria,
paciencia contra la ira,
templanza contra la gula,
caridad contra la envidia,
diligencia contra la pereza.
Sin Vos no puedo nada · contigo todo.
Que la Virgen María, Madre del Buen Consejo,
me guíe en esta batalla
cada día de mi vida. Amén.
Conocé tus pecados · combatilos · pero más mirá a Cristo.