La Resurrección de Cristo
Si Cristo no resucitó, todo lo demás no vale nada. No vale la pena rezar, no vale la pena la Misa, no vale la pena la Iglesia, no vale la pena ser bueno. Vana sería nuestra fe, dice San Pablo (1 Co 15, 17).
Pero Cristo resucitó. Y por eso todo lo demás se sostiene. La Resurrección no es un detalle bonito al final del Evangelio. Es el centro. Es lo que hace que el cristianismo sea verdadero · o sea engaño. No hay punto medio.
Era domingo, muy temprano. Las mujeres fueron al sepulcro a embalsamar el cuerpo. La piedra estaba removida. El sepulcro vacío. No había robo · estaban los lienzos enrollados, doblados. Quien hubiera robado el cuerpo no se hubiera detenido a doblar la sábana.
Después Cristo se apareció. A María Magdalena. A los Apóstoles. A los discípulos de Emaús. A Tomás (que dudaba) le mostró las llagas. A más de 500 hermanos a la vez (1 Co 15, 6). Comió pescado con ellos. Los Apóstoles lo tocaron. Vieron sus heridas, ahora gloriosas.
Durante cuarenta días estuvo apareciéndose y enseñándoles. Después ascendió al cielo ante sus ojos.
La Iglesia siempre ha confesado que la Resurrección es un hecho real, físico, histórico. No es "Jesús vive en mi corazón". No es "sus ideas siguen vivas". Es Jesús salió del sepulcro con su cuerpo glorificado.
Cualquier interpretación que reduzca la Resurrección a una experiencia subjetiva, una vivencia psicológica o un símbolo, no es católica. La Iglesia dice: aquel cuerpo que fue crucificado · es el mismo que resucitó. Mismo cuerpo · transformado, glorioso · pero mismo cuerpo.
La Resurrección de Cristo no es solo algo que pasó hace 2000 años. Es la noticia más importante de tu vida hoy:
- La muerte ya no es la última palabra · Cristo la venció. La tuya también será vencida. Sos hijo de un Padre que resucita.
- El pecado puede ser perdonado · porque Cristo no quedó en la tumba con tus pecados encima. Salió de la tumba dejándolos atrás.
- Tu cuerpo va a resucitar · "Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro" (Credo). No es solo el alma · es cuerpo y alma en gloria eterna.
- Vivís un nuevo tiempo · ya empezó la nueva creación. El Resucitado camina con vos en cada Eucaristía, en cada Confesión, en cada acto de amor.
- Tiene sentido aguantar · porque el sufrimiento no es la última palabra. Después de la Cruz viene siempre la Pascua, en este mundo o en el siguiente.
La Iglesia enseña la resurrección final de los muertos. Al final de los tiempos, cuando Cristo vuelva, todos los hombres resucitarán. No solo los buenos · todos. Unos para la vida eterna, otros para la condenación eterna (Jn 5, 28-29).
Tu cuerpo · este mismo que ahora tenés · resucitará. Glorioso si moriste en gracia. Lo que hagas con tu cuerpo importa eternamente. Por eso la Iglesia es tan cuidadosa con la dignidad del cuerpo · es destinado a la resurrección.
Por eso enterramos a los muertos · no los descartamos. Por eso bendecimos las tumbas. Por eso veneramos las reliquias de los santos. Por eso el cuerpo de María fue asumido al cielo. El cuerpo importa porque va a resucitar.
Creo que tu cuerpo glorioso vive eternamente.
Creo que vos sos el primero de muchos hermanos.
Concedeme participar de tu Resurrección:
morir al pecado y vivir en tu gracia.
Que mi cuerpo, un día, también resucite contigo
al final de los tiempos. Amén.
porque el Señor a quien mereciste llevar, aleluya,
ha resucitado según su palabra, aleluya.
Ruega al Señor por nosotros, aleluya.
(Se reza en Tiempo Pascual en lugar del Ángelus.)
Por eso vamos a Misa el domingo · el día de la Resurrección. Cada domingo es una pequeña Pascua. Por eso es pecado grave faltar sin causa: te estás perdiendo la actualización del evento que cambió tu eternidad.
En cada Eucaristía · el mismo Cristo resucitado se hace presente en el altar. No un símbolo · Él mismo. El cuerpo glorioso del Resucitado entra en el tuyo cuando comulgás. El cielo se toca con la lengua, decía el Cura de Ars.
¡Aleluya!