Fin especial: Promover la devoción al Sagrado Corazón de Jesús y esforzarse por llegar a ser, unido al Corazón Inmaculado de María, como el “mediador” entre Dios y los hombres, en orden al establecimiento del Reino Universal del Corazón de Cristo Rey.
Promesa particular: Hecha a Santa Margarita María, como podemos creer piadosamente, para los que cumplan este oficio: “Jesús mismo será su Mediador (de una manera más especial) ante su Padre Eterno”.
Virtud especial: Rogar y sacrificarse para implorar las gracias celestiales que hagan que el Sagrado Corazón reine en la sociedad humana. Y esforzarse por atraer a los hombres a su amor e imitación.
Práctica del Oficio
1. (Primer viernes de mes). Ofrecimiento de la práctica del Oficio para todo el mes:
“¡Oh Señor Jesucristo! Por medio del Corazón Inmaculado de María, y unido al Coro de los Tronos, ofrezco a vuestro Divino Corazón todas mis oraciones, actividades y sufrimientos de este mes por todas las intenciones por las que os inmoláis continuamente en los Altares.
“Más particularmente las ofrezco suplicando al Padre Celestial que ilumine a los pobres hombres para que conozcan por fin las aspiraciones, los ideales, los afectos, las delicadezas y todas las excelentes y eminentes virtudes de vuestro Corazón, y así sean inducidos todos a tomarlas como regla de conducta entre sí, en su vida privada, y en todas sus relaciones sociales, políticas y religiosas. De este modo vendrá a nosotros vuestro reino y se establecerá plenamente sobre la tierra.
“Las ofrezco para que el Espíritu Santo inflame a los hombres en el amor hacia vuestro Divino Corazón y en el deseo de ver al mundo abrasado del fuego que habéis venido a traer.
“Las ofrezco, en fin, para que la Santísima Virgen interponga su poderosa mediación, para que todo el mundo, sobre todo los que confían en vuestra bondad, experimenten los poderosos y saludables efectos del Reino de vuestro «Corazón de Majestad Infinita». Así sea”.
2. (Todos los días). Adoración en espíritu (desde las 12 hasta las 3 de la tarde). A las doce, transportándose en espíritu ante el Santísimo Sacramento, se dirá:
“Jesús, Rey de Corazón Divino, uniéndome al Corazón Inmaculado de María y al Coro de los Tronos para suplir mi insuficiencia, os adoro en espíritu durante todo el día, pero más particularmente durante estas tres horas, en las Sagradas Hostias donde permanecéis realmente por mi amor; y me refugio con ardiente afecto en lo más íntimo de Vuestro Sagrado Corazón.
“Que todos los hombres, conociendo sus tesoros inagotables y repudiando los placeres y satisfacciones mundanas, vengan a gustar las delicias inefables que reserváis en este Corazón para los que os aman”.
Jaculatoria: “Corazón Sagrado de Jesús, venga a nosotros tu reino” (300 días de indulgencia).
3. Visita al Santísimo. Después de un profundo acto de fe y de adoración a Jesús en el Santísimo Sacramento, procurando unirse a los sentimientos de Mediador que palpitan en su Corazón, se dirá:
“¡Oh Corazón Sagrado de Jesús! Uniéndome al Corazón Inmaculado de la Santísima Virgen, y a los espíritus celestiales del Coro de los Tronos, os pido con vivas instancias que, por los méritos infinitos de vuestro Corazón, os dignéis reinar como Maestro Supremo en nuestra Congregación, y en el Corazón de cada uno de sus hijos; en todas las otras Congregaciones Religiosas, en la Santa Iglesia Jerárquica, en toda la sociedad humana, sobre todo en tantos millones de almas que os han costado vuestra sangre, pero que no os adoran porque no os conocen. Os pido además que nos concedáis la gracia de cumplir fielmente la adoración en espíritu y la virtud del Oficio” (recordarla por un simple pensamiento).
4. Práctica de la virtud particular. Al menos cinco veces por día, acordándose, por ejemplo, de las Cinco Llagas de Jesús Crucificado, hacer algunos actos como los que siguen:
a) Esforzarse por reproducir en nosotros las aspiraciones y virtudes de nuestro Rey.
b) Aprovechar las ocasiones para promover la devoción al Sagrado Corazón.
c) Repetir la oración o la jaculatoria correspondiente al Oficio, o simplemente decir: “Corazón Sagrado de Jesús, deseo ardientemente que todos los hombres os conozcan y os adoren cada vez más”.
d) Ofrecer en espíritu las misas que se celebran en el mundo, para que la Verdad, la Justicia y la Misericordia del Corazón de Jesús, reinen en la tierra.