†A JESÚS POR MARÍA · SANTA IGLESIA CATÓLICA
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Cristo viene sobre las nubes con poder y gloria, con una cruz de luz detrás y ángeles con trompetas · abajo, al amanecer, fieles con lámparas encendidas lo esperan

Los Últimos Tiempos

La segunda venida de Cristo · lo que dicen la Biblia, la Iglesia y los santos

Jesús va a volver. No es una forma de decir: lo rezamos cada domingo en el Credo, «y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin». Esta página reúne lo que anuncia la Escritura, lo que enseña la Iglesia y lo que dijeron los santos. Sin fechas y sin especulaciones.

Con este tema hay dos maneras de equivocarse: vivir como si Cristo no fuera a volver nunca, o vivir con miedo, buscando señales en cada noticia. La Iglesia propone una tercera: esperarlo despiertos y con esperanza. Lo que pasa con cada uno al morir —la muerte, el juicio, el cielo, el purgatorio y el infierno— está en Los Cuatro Últimos Fines. Acá hablamos del fin de la historia.

«Este Jesús que de en medio de vosotros ha sido recogido en el cielo, vendrá de la misma manera que lo habéis visto ir al cielo.» Hechos 1, 11
Ya estamos en los últimos tiempos

Para la Biblia, los «últimos tiempos» no empiezan mañana: empezaron con Jesús. La carta a los Hebreos dice que Dios «en los últimos días nos ha hablado a nosotros en su Hijo» (Hebreos 1, 2). Y San Juan escribía hace casi dos mil años: «Hijitos, es la hora final» (1 Juan 2, 18).

El Catecismo lo explica así: desde la Ascensión, el plan de Dios entró en su etapa final, y estamos ya en la «última hora» (CEC 670). El Reino de Dios ya está presente en la Iglesia, pero todavía no llegó a su plenitud. Vivimos entre las dos venidas de Cristo: la primera, en la humildad de Belén; la segunda, en la gloria.

Por eso cada generación de cristianos vive atenta. No porque alguien sepa la fecha, sino porque el Señor puede venir en cualquier momento. Y porque, para cada uno, el encuentro con Él llega a más tardar el día de su muerte.

Lo que anuncia la Escritura

Jesús y los apóstoles hablaron de lo que va a preceder al fin. No lo hicieron para que calculemos, sino para que no nos agarre desprevenidos ni nos engañen.

«Mas cuando estas cosas comiencen a ocurrir, erguíos y levantad la cabeza, porque vuestra redención se acerca.» Lucas 21, 28
La prueba final de la Iglesia

El Catecismo lo dice sin rodeos: «Antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes» (CEC 675).

Esa prueba va a tomar la forma de una «impostura religiosa»: una solución aparente a los problemas de los hombres, a cambio de apostatar de la verdad. Su forma suprema es la del Anticristo, un falso mesianismo en el que el hombre se glorifica a sí mismo en lugar de Dios y de su Cristo (CEC 675).

El Catecismo agrega algo muy importante: esa impostura ya se asoma cada vez que se pretende realizar dentro de la historia la esperanza que sólo se cumple más allá de ella, con el juicio de Dios. Por eso la Iglesia rechazó el milenarismo y todo mesianismo secularizado (CEC 676).

Y lo decisivo: la Iglesia no va a llegar a la gloria por un triunfo histórico que vaya creciendo de a poco, sino siguiendo a su Señor en su muerte y su Resurrección. Su victoria será la victoria de Dios sobre el último desencadenamiento del mal (CEC 677).

Por eso la prueba no es motivo de pánico. Jesús prometió: «las puertas del abismo no prevalecerán contra ella» (Mateo 16, 18), y también: «Yo con vosotros estoy todos los días, hasta la consumación del siglo» (Mateo 28, 20).

Cuando Él venga
✝ La venida gloriosa
Cristo vuelve con poder y gloria

«Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del hombre… y verán al Hijo del hombre viniendo sobre las nubes del cielo con poder y gloria grande. Y enviará sus ángeles con trompeta de sonido grande» (Mateo 24, 30-31). La tradición vio en esa «señal» la Cruz.

No va a ser una venida escondida: «así como el relámpago sale del Oriente y brilla hasta el Poniente, así será la Parusía del Hijo del hombre» (Mateo 24, 27). Todos lo van a ver.

✦ La resurrección de los muertos
Resucitaremos con nuestro propio cuerpo

«El mismo Señor, dada la señal, descenderá del cielo, a la voz del arcángel y al son de la trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán primero» (1 Tesalonicenses 4, 16). Resucitaremos con nuestro propio cuerpo, transformado por la gloria (CEC 999), «en un abrir y cerrar de ojos, a la trompeta final» (1 Corintios 15, 52).

Entonces se cumplirá lo que dice San Pablo: «El último enemigo destruido será la muerte» (1 Corintios 15, 26).

⚖️ El juicio final
Todo quedará a la luz

«Cuando el Hijo del hombre vuelva en su gloria, acompañado de todos sus ángeles, se sentará sobre su trono de gloria, y todas las naciones serán congregadas delante de Él» (Mateo 25, 31-32).

Frente a Cristo va a quedar al descubierto la verdad de la relación de cada uno con Dios, y se va a ver que la justicia de Dios triunfa sobre todas las injusticias de la historia y que su amor es más fuerte que la muerte (CEC 1039-1040). El criterio ya lo conocemos: «en cuanto lo hicisteis a uno solo, el más pequeño de estos mis hermanos, a Mí lo hicisteis» (Mateo 25, 40). El juicio de cada uno inmediatamente después de la muerte está explicado en Los Cuatro Últimos Fines.

✧ Cielos nuevos y tierra nueva
Dios hace nuevas todas las cosas

«Y vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían pasado» (Apocalipsis 21, 1). San Pedro lo dice así: «esperamos también conforme a su promesa cielos nuevos y tierra nueva en los cuales habite la justicia» (2 Pedro 3, 13).

No es la destrucción de lo creado: es su renovación. La creación entera va a participar de la gloria de los hijos de Dios (CEC 1042-1047). Y Dios «les enjugará toda lágrima de sus ojos; y la muerte no existirá más» (Apocalipsis 21, 4).

Lo que dijeron los santos

Los santos esperaron la venida del Señor con amor, y también dejaron avisos para no equivocarse.

San Cirilo de Jerusalén · siglo IV
Obispo y doctor de la Iglesia. Enseñaba a los que se preparaban para el bautismo que hay dos venidas de Cristo: la primera, oculta y humilde; la segunda, gloriosa. «Anunciamos la venida de Cristo, pero no una sola, sino también una segunda, mucho más magnífica que la anterior.» La Iglesia lee esta catequesis en la Liturgia de las Horas el primer domingo de Adviento.
Catequesis 15, 1
San Bernardo de Claraval · siglo XII
Doctor de la Iglesia. Habló de tres venidas del Señor: la primera, en la carne; la última, en la gloria; y en medio, «una venida intermedia», escondida, en el alma de quien lo recibe. Entre Belén y el fin, Cristo sigue viniendo a los que lo esperan.
Sermón 5 en el Adviento del Señor · se lee en la Liturgia de las Horas el miércoles de la primera semana de Adviento
San Agustín · siglo V
Doctor de la Iglesia. En su tiempo había quienes calculaban que el mundo duraría cuatrocientos, quinientos o mil años después de la Ascensión. Él les respondió: «Es vano, pues, intentar calcular y fijar los años que le quedan a este mundo, pues oímos de boca de la Verdad que no nos toca saberlo.»
La Ciudad de Dios, XVIII, 53 · traducción nuestra del latín
San Vicente Ferrer · siglo XV
Fue uno de los predicadores más grandes de su tiempo y convirtió a multitudes hablando del juicio. En una carta de 1412 escribió que, a su parecer, el Anticristo ya había nacido nueve años antes. Pero él mismo aclaró que no lo decía como ciencia cierta, y el fin no llegó. Hasta un santo puede equivocarse cuando pone fecha; su santidad estuvo en su vida y en su predicación, no en ese cálculo. Algunos biógrafos lo leen como un aviso condicional, como la profecía de Jonás.
Carta escrita en Alcañiz, 27 de julio de 1412
San Roberto Belarmino · siglo XVI
Doctor de la Iglesia. Escribió un libro entero sobre el Anticristo. Enseñó que todos los católicos sostienen que será un hombre concreto, que todavía no vino, y refutó a los reformadores protestantes que decían que el Anticristo era el Papa. También reconoció que muchos católicos se habían equivocado al creer el fin más cercano de lo que fue; y que los antiguos Padres que opinaron sobre el tema no erraron, porque nunca fijaron una fecha.
De Summo Pontifice, libro III, «Sobre el Anticristo», capítulos 2 y 3

Y un papa de nuestro tiempo, Benedicto XVI, resumió por qué el juicio no es para tenerle miedo:

«El Juicio de Dios es esperanza, tanto porque es justicia, como porque es gracia.» Benedicto XVI · Spe salvi, 47
Lo que la Iglesia no enseña

Sobre este tema circula mucho que no es católico. Para no confundirse:

Cómo vivir mientras esperamos

Jesús no dijo «calculen». Dijo: «¡Mirad!, ¡velad! porque no sabéis cuándo será el tiempo» (Marcos 13, 33). Y velar es esto:

En cada Misa

Casi nadie lo nota, pero la esperanza de su venida la rezamos todos los domingos:

Oración para esperar al Señor
Señor Jesús,
que vas a volver con gloria
a juzgar a vivos y muertos:

que me encuentres velando,
con la lámpara encendida,
en gracia y amando.

Guardame de todo engaño,
que no se enfríe mi caridad
y que no pierda la paz.

Ven, Señor Jesús.
Amén.
✦ Las últimas palabras de Jesús en la Biblia
«El que da testimonio de esto dice: “Sí, vengo pronto”. ¡Así sea: ven, Señor Jesús!»

Apocalipsis 22, 20
✦ Continuá el camino
✦ Los 4 Últimos Fines El fin de cada uno · muerte, juicio, cielo e infierno 🕯 El Adviento El tiempo que mira a la segunda venida 📖 El Apocalipsis El libro que termina en «Ven, Señor Jesús» 🕊 Cómo confesarse El aceite de la lámpara · estar en gracia
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