✦ Conmemoración · Martirologio Romano
San Clodoaldo
Presbítero · el nieto de Santa Clotilde que dejó el reino
🕯 Nacimiento De estirpe real franca · nieto de Clodoveo y de Santa Clotilde
† Muerte Hacia el año 560 · Nogent, en la actual Francia
📍 Origen Nogent, cerca de París · hoy Saint-Cloud, que lleva su nombre
👑 Canonización Culto inmemorial · inscrito en el Martirologio Romano
📅 Festividad 7 de septiembre
✦ Sobre esta celebración
Era nieto de Clodoveo, el primer rey franco cristiano, y de Santa Clotilde, la que lo llevó al bautismo. Le tocaba una corona.
Pero le mataron a los suyos. El Martirologio lo dice sin adornos: «asesinados sus padres y hermanos». Quedó al cuidado de su abuela Clotilde, que ya había enterrado a medio mundo y siguió creyendo igual.
Podría haber pasado la vida reclamando el trono que le correspondía y vengando a los suyos — era lo que hacía todo el mundo en esa familia y en ese siglo. Hizo lo contrario: se hizo clérigo y renunció al reino.
Murió hacia el 560 en Nogent, cerca de París. El pueblo se llama hoy Saint-Cloud, por él. Cambió una corona por una tonsura y de todas maneras terminó dándole el nombre a un lugar.
✦ Sus palabras
“
«Se hizo clérigo renunciando al reino terreno.»
— Martirologio Romano · 7 de septiembre
🕊 Para profundizar
🙏 Oración
San Clodoaldo, que perdiste a los tuyos siendo un chico
y te criaste al amparo de tu abuela:
enseñanos a soltar lo que nos toca por herencia
cuando Dios nos pide otra cosa,
y a no cobrarnos con nadie el dolor que nos hicieron.
Rezá por los chicos que crecen sin sus padres,
y por las abuelas que los levantan.
Amén.
† San Clodoaldo, ruega por nosotros.
Oración propia de La Santa Biblia · compuesta sobre los datos del Martirologio Romano
⛪
Patronazgo · Intercesor de
Se lo invoca por los huérfanos · por las abuelas que crían nietos · por los que tienen que renunciar a algo grande para seguir a Cristo
✦ Celebrado en LSB
Lunes, 7 de septiembre de 2026
«Estáis rodeados de una nube tan grande de testigos. Despojémonos
de todo lo que estorba y corramos con perseverancia la carrera que
se nos propone, fijos los ojos en Jesús».
— Hebreos 12, 1-2