✦ Conmemoración · Martirologio Romano
San Frumencio
Llegó a Etiopía como esclavo, de chico, después de que mataran a la tripulación de su barco · terminó siendo el primer obispo del país
🕯 Nacimiento Siglo IV · laico de familia romana
† Muerte Siglo IV · Etiopía · se lo llama allá «Abba Salama», padre de la paz
📍 Origen Tiro, de donde salió · y el reino de Aksum, en la actual Etiopía
👑 Canonización Culto inmemorial · la Iglesia etíope lo venera como su fundador
📅 Festividad 27 de octubre
✦ Sobre esta celebración
CÓMO LLEGÓ. No fue de misionero. Era un chico de Tiro que viajaba por el mar Rojo con su tío Metropio cuando, en un puerto, mataron a toda la tripulación; él y Edesio sobrevivieron y terminaron como esclavos en la corte del reino de Aksum, en la actual Etiopía. Ahí se ganaron la confianza del rey y quedaron en puestos de gobierno.
LO QUE HIZO CON ESO. Usó la posición para que los comerciantes cristianos que pasaban por el reino pudieran reunirse y celebrar, y de a poco fue naciendo una comunidad. Cuando pudo volver a su tierra, en vez de quedarse fue a Alejandría a pedir que mandaran un obispo para esa gente. Le dijeron que fuera él. Volvió consagrado, y es el primer obispo cristiano de Etiopía.
CÓMO LO LLAMAN ALLÁ. «Abba Salama», padre de la paz. La Iglesia etíope —una de las más antiguas del mundo, con más de mil seiscientos años sin interrupción— lo tiene por su fundador.
LO QUE ENSEÑA. Que el lugar donde uno no eligió estar puede ser exactamente el lugar. Frumencio llegó a Etiopía en el peor día de su vida y no se fue nunca más.
Hoy el Evangelio son las dos parábolas más chicas: el grano de mostaza y la levadura. Lo que empieza mínimo y escondido, y termina siendo un árbol donde anidan los pájaros.
📖 Vida
Edesio y Frumencio eran dos chicos de Tiro, griegos, probablemente hermanos. Viajaban por el mar Rojo con su tío Metropio.
EN UN PUERTO LES MATARON A TODOS. La gente del lugar acabó con la tripulación entera y dejó vivos a los dos chicos, que fueron llevados como esclavos ante el rey de Aksum. Fue alrededor del año 316.
Esto conviene decirlo con precisión porque suele contarse mal: no fue un naufragio. Fue un ataque, y ellos quedaron vivos porque eran chicos.
LO QUE PASÓ DESPUÉS ES RARÍSIMO. Se ganaron la confianza del rey y los fue subiendo a puestos de responsabilidad: Frumencio terminó de secretario y Edesio de copero. Antes de morir, el rey les dio la libertad.
Y ENTONCES LA REINA LES PIDIÓ QUE SE QUEDARAN. Viuda, con un hijo chico, les pidió que administraran el reino y educaran al príncipe hasta que tuviera edad. Dos antiguos esclavos extranjeros gobernando Aksum.
Frumencio usó esa posición para una sola cosa: animó a los comerciantes cristianos que pasaban por el reino a practicar su fe abiertamente y a juntarse en lugares públicos de culto. No predicó de entrada a los etíopes; les dio a los cristianos un lugar donde ser visibles. Algunos nativos se convirtieron después.
El príncipe que educaron se llamaba Ezana, y es el rey que hizo cristiano al reino. Sus inscripciones en Aksum son de su reinado, entre el 325 y el 350.
CUANDO EL PRÍNCIPE TUVO EDAD, se separaron. Edesio volvió a Tiro, se ordenó sacerdote y no regresó nunca a Etiopía. Es gracias a él que sabemos todo esto: le contó la historia a Rufino de Aquileya, que la escribió en su «Historia Eclesiástica» hacia el año 402. La fuente de la vida de Frumencio es el testimonio de su compañero.
Y FRUMENCIO HIZO ALGO QUE NO SE ESPERABA. Fue a Alejandría y le pidió a San Atanasio que mandara un obispo y sacerdotes a Etiopía. Atanasio lo miró y decidió que el indicado era él. Lo consagró obispo. La Enciclopedia Católica data eso en 328; otros relatos lo ponen entre 340 y 346, y algunos más tarde. No hay acuerdo.
Volvió consagrado, y es el primer obispo cristiano de Etiopía.
EL EPISODIO QUE CASI NADIE CUENTA. Años después, el emperador escribió a los reyes de Etiopía —Aeizanas y su hermano Saizanas— pidiendo que sacaran a Frumencio y pusieran en su lugar al obispo arriano Teófilo, porque Frumencio había sido consagrado por Atanasio, que era el enemigo de los arrianos. La Enciclopedia agrega la palabra que importa: lo pidió «infructuosamente». Etiopía no lo entregó.
UNA ERRATA DE LA FUENTE. La Enciclopedia dice que esa carta es «de 365» y que la escribió «Constantino». Las dos cosas no pueden ser: Constantino murió en 337. El emperador del episodio es Constancio II, y la carta se conserva citada por el propio Atanasio en su «Apología».
CÓMO LO LLAMAN ALLÁ. Después de su muerte le quedaron dos títulos: «Abuna» —nuestro padre— y «Abba Salama» —padre de la paz—. No son apodos históricos: son los títulos que la Iglesia de Etiopía sigue dando hoy a su cabeza. Mil setecientos años después, el que ocupa ese lugar lleva el nombre que le pusieron a un chico de Tiro que llegó esclavo.
→ Historia según la Enciclopedia Católica alojada en ACI Prensa, artículo «Edesio y Frumencio» · ec.aciprensa.com/wiki/Edesio_y_Frumencio · es la traducción de una obra antigua, y la fuente última es el relato que Edesio le contó a Rufino de Aquileya hacia el 402. La errata sobre Constantino y el año 365 está señalada arriba.
✦ Sus palabras
“
«¿Cómo podría, si no hay quien me sirva de guía?»
— Hechos 8, 31 · lo dice el etíope que iba leyendo a Isaías en su carro · de Frumencio no se conservan palabras, y esa pregunta de un etíope le cabe entera
🕊 Para profundizar
🙏 Oración
San Frumencio,
que llegaste a Etiopía
de chico y como esclavo,
sin haberlo elegido:
acompañá a los que están así.
A los que viven donde no querían vivir,
a los que llegaron huyendo,
a los que empezaron de cero
en un idioma que no era el suyo.
Vos no elegiste el lugar
y ese lugar te terminó llamando
padre de la paz.
Enseñanos a mirar dónde estamos
y preguntar para qué.
Amén.
† San Frumencio, ruega por nosotros.
Oración propia de La Santa Biblia · compuesta sobre cómo llegó a Etiopía y sobre el nombre con que lo recuerdan
⛪
Patronazgo · Intercesor de
Se lo invoca por los que empiezan de nuevo lejos de su tierra, y por los que llegaron a un lugar sin elegirlo
✦ Celebrado en LSB
Martes, 27 de octubre de 2026
«Estáis rodeados de una nube tan grande de testigos. Despojémonos
de todo lo que estorba y corramos con perseverancia la carrera que
se nos propone, fijos los ojos en Jesús».
— Hebreos 12, 1-2