✦ Fiesta
Santa Brígida de Suecia
Religiosa mística · fundadora de las Brigidinas · copatrona de Europa · mística de la Pasión de Cristo
🕯 Nacimiento 1303 · Upsala (Suecia) · de familia noble ligada a la casa gobernante
† Muerte 23 de julio de 1373 · Roma · 70 años · después de una vida entera dedicada a las revelaciones, la reforma y los pobres
📍 Origen Upsala (Suecia) · murió en Roma después de peregrinar a Tierra Santa
👑 Canonización Canonizada por Bonifacio IX en 1391 (a los 18 años de su muerte) · declarada copatrona de Europa por Juan Pablo II el 1 de octubre de 1999
📅 Festividad 23 de julio · copatrona de Europa desde 1999
✦ Sobre esta celebración
Dios quiera enviar a su Iglesia muchas Brígidas, que con sus oraciones y sus buenos ejemplos y palabras logren enfervorizar por Cristo a muchas personas más.
Cristo murió por mí. ¿Y yo, qué haré por Él?
Brígida significa: Fuerte y brillante.
Esta santa mujer tuvo la dicha de nacer en una familia que tenía como herencia de sus antepasados una gran religiosidad. Sus abuelos y bisabuelos fueron en peregrinación hasta Jerusalén y sus padres se confesaban y comulgaban todos los viernes, y como eran de la familia de los gobernantes de Suecia, y tenían muchas posesiones, empleaban sus riquezas en construir iglesias y conventos y en ayudar a cuanto pobre encontraban. Su padre era gobernador de la principal provincia de Suecia.
Brígida nació en Upsala (Suecia), en 1303.
De niña su mayor gusto era oír a la mamá leer las vidas de los Santos.
Cuando apenas tenía seis años ya tuvo su primera revelación. Se le apareció la Sma. Virgen a invitarla a llevar una vida santa, totalmente del agrado de Dios. En adelante las apariciones celestiales serán frecuentísimas en su vida, hasta tal punto que ella llegó a creer que se trataba de alucinaciones o falsas imaginaciones. Pero consultó con el sacerdote más sabio y famoso de Suecia, y él, después de estudiar detenidamente su caso, le dijo que podía seguir creyendo en esto, pues eran mensajes celestiales.
Cuando tenía 13 años asistió a un sermón de cuaresma, predicado por un famoso misionero. Y este santo sacerdote habló tan emocionantemente acerca de la Pasión y Muerte de Jesucristo, que Brígida quedó totalmente entusiasmada por nuestro Redentor. En adelante su devoción preferida será la de Jesucristo Crucificado.
Un día rezando con todo fervor delante de un crucifijo muy chorreante de sangre, le dijo a Nuestro Señor: —¿Quién te puso así?— y oyó que Cristo le decía: «Los que desprecian mi amor». «Los que no le dan importancia al amor que yo les he tenido». Desde ese día se propuso hacer que todos los que trataran con ella amaran más a Jesucristo. Su padre la casó con Ulf, hijo de otro gobernante. Tuvieron un matrimonio feliz que duró 28 años. Sus hijos fueron 8, cuatro varones y cuatro mujeres. Una de sus hijas fue Santa Catalina de Suecia. Un hijo fue religioso. Otros dos se portaron muy bien, y Carlos fue un pícaro que la hizo sufrir toda la vida. Sólo a la hora en que él se iba a morir logró la santa con sus oraciones que él se arrepintiera y pidiera perdón de sus pecados a Dios. Dos de sus hijas se hicieron religiosas, y otra fue «la oveja negra de la familia», que con sus aventuras nada santas martirizó a la buena mamá. Fue pues una familia como muchas otras: con gente muy buena y gente que hace sufrir.
Brígida era la dama principal de las que colaboraban con el rey y la reina de Suecia. Pero en el palacio se dio cuenta de que se gastaba mucho dinero en lujos y comilonas y se explotaba al pueblo. Quiso llamar la atención a los reyes, pero estos no le hicieron caso. Entonces pidió permiso y se fue con su esposo en peregrinación a Santiago de Compostela en España. En el viaje enfermó Ulf gravemente. Brígida oró por él y en un sueño se le apareció San Dionisio a decirle que se le concedía la curación, con tal de que se dedicara a una vida santa. El marido curó y entró de religioso cisterciense y unos años después murió santamente en el convento.
En una visión oyó que Jesús Crucificado le decía: «Yo en la vida sufrí pobreza, y tú tienes demasiados lujos y comodidades». Desde ese día Brígida dejó todos sus vestidos elegantes y empezó a vestir como la gente pobre. Ya nunca más durmió en camas muy cómodas, sino siempre sobre duras tablas. Y fue repartiendo todos los bienes entre los pobres de manera que ella llegó a ser también muy pobre.
Con su hija Santa Catalina de Suecia se fue a Roma y en esa ciudad permaneció 14 años, dedicada a la oración, a visitar y ayudar enfermos, a visitar como peregrina orante muchos santuarios, y a dictar sus revelaciones que están contenidas en ocho tomos. (Sufrió muy fuertes tentaciones de orgullo y sensualidad). Desde Roma escribió a muchas autoridades civiles y eclesiásticas y al mismo Sumo Pontífice (que en ese tiempo vivía en Avignon, Francia) corrigiendo muchos errores y repartiendo consejos sumamente provechosos. Sus avisos sirvieron enormemente para mejorar las costumbres y disminuir los vicios.
Por inspiración del cielo fundó la Comunidad de San Salvador. El principal convento estaba en la capital de Suecia y tenía 60 monjas. Ese convento se convirtió en el centro literario más importante de su nación en esos tiempos. Con el tiempo llegó a tener 70 conventos de monjas en toda Europa.
Se fue a visitar los santos lugares donde vivió, predicó y murió Nuestro Señor Jesucristo, y allá recibió continuas revelaciones acerca de cómo fue la vida de Jesús. Las escribió en uno de los tomos de sus revelaciones, y son muy interesantes. En Tierra Santa parecía vivir en éxtasis todos los días.
Al volver de Jerusalén se sintió muy débil y el 23 de julio de 1373, a la edad de 70 años murió en Roma con gran fama de santidad. A los 18 años de haber muerto, fue declarada santa por el Sumo Pontífice. Sus revelaciones eran tan estimadas en su tiempo, que los sacerdotes las leían a los fieles en las misas.
Las siete gracias que la Virgen María le dió a Santa Brígida
La Santísima Virgen María manifestó a Santa Brígida que concedía siete gracias a quienes diariamente le honrasen considerando sus lágrimas y dolores y rezando siete Avemarías:
Pondré paz en sus familias.
Serán iluminados en los Divinos Misterios.
Los consolaré en sus penas y acompañaré en sus trabajos.
Les daré cuanto me pidan, con tal que no se oponga a la voluntad adorable de mi Divino Hijo y a la santificación de sus almas.
Los defenderé en los combates espirituales con el enemigo infernal, y protegeré en todos los instantes de su vida.
Los asistiré visiblemente en el momento de su muerte; verán el rostro de su Madre.
He conseguido de mi Divino Hijo que las almas que propaguen esta devoción a mis lágrimas y dolores sean trasladadas de esta vida terrenal a la felicidad eterna directamente, pues serán borrados todos sus pecados, y mi Hijo y Yo seremos su consolación y alegría.
✦ Sus palabras
“
Cristo murió por mí. ¿Y yo, qué haré por Él?
— Santa Brígida de Suecia · después de contemplar largamente al Crucificado en su juventud · pregunta que definió toda su vida
🕊 Para profundizar
→ 7 Dolores de María · 7 gracias a Santa Brígida La devoción que la Virgen le confió · 7 Avemarías cada día · 7 promesas del cielo incluidas paz familiar y asistencia en la muerte → 12 Oraciones a la Pasión de Cristo Doce Padrenuestros y Avemarías rezados durante 12 años · las 12 promesas del Señor a quien las reza con devoción → 15 Oraciones · la Pasión gota a gota Las famosas 15 Oraciones que la Iglesia entera difundió durante siglos · una por cada gota de sangre del Redentor · 15 promesas incluida la liberación de 15 almas del purgatorio → Sus revelaciones · 8 tomos leídos en Misa Recibió apariciones desde los 6 años · sus visiones eran leídas en las misas de su tiempo · una de las místicas más grandes de la Edad Media → «Los que desprecian mi amor» Diálogo con el Crucificado ante un crucifijo chorreando sangre · misionera del amor de Cristo despreciado por los pecadores
⛪
Patronazgo · Intercesor de
Suecia · Europa (copatrona junto con Edith Stein y Catalina de Siena) · viudas · peregrinos · religiosas contemplativas · Orden del Santísimo Salvador
✦ Celebrado en LSB
Jueves, 23 de julio de 2026
«Estáis rodeados de una nube tan grande de testigos. Despojémonos
de todo lo que estorba y corramos con perseverancia la carrera que
se nos propone, fijos los ojos en Jesús».
— Hebreos 12, 1-2