La Unción de los Enfermos
La Unción de los Enfermos es el sacramento de fortaleza espiritual y consuelo para los que sufren grave enfermedad o están débiles por la vejez. Es el abrazo de Cristo al cuerpo y alma del que sufre. No es solo "el último sacramento" · es ese también, sí · pero su finalidad es mucho más amplia: fortalecer al enfermo, perdonarle sus pecados, prepararlo para lo que venga · sane o muera.
Por miedo o desconocimiento, muchos católicos rechazan llamar al sacerdote para sus enfermos "para no asustarlos". Es un error grave. La Unción no acelera la muerte · da fuerza, paz y a veces hasta sana. Muchos enfermos mejoraron físicamente después de recibirla.
Los efectos de la Unción son reales y poderosos:
- Te une a la Pasión de Cristo · tu sufrimiento se vuelve redentor, salva almas, paga deuda temporal.
- Da fortaleza espiritual · paz, valor, confianza para enfrentar la enfermedad sin desesperar.
- Perdona los pecados · veniales seguro, y también los mortales si el enfermo está inconsciente y no pudo confesarse (siempre que tuviera al menos atrición · arrepentimiento imperfecto).
- A veces sana físicamente · si conviene a la salvación del alma. No es magia · pero Dios obra.
- Prepara para el paso final si no hay curación · da gracia para morir en paz.
Tres situaciones:
- Enfermedad grave · cualquier dolencia seria. No hace falta estar agonizando.
- Cirugía importante · antes de una operación grave es recomendable.
- Edad avanzada con debilidad creciente · aunque no haya enfermedad concreta.
Se puede repetir · si la enfermedad vuelve, si empeora, si hay nueva crisis grave. No es como el Bautismo. Hay gente que la recibió muchas veces a lo largo de la vida.
El enfermo debe estar bautizado y haber alcanzado el uso de razón. Los bebés no la reciben (no la necesitan · si mueren tienen el Bautismo).
El sacerdote llega con la ampollita del óleo de los enfermos (consagrado por el Obispo en la Misa Crismal del Jueves Santo).
Idealmente, el rito incluye:
- Confesión (si el enfermo puede y quiere).
- Imposición de manos en silencio · gesto bíblico del Espíritu.
- Unción con óleo en la frente y en las manos, mientras el sacerdote dice: "Por esta santa Unción y por su bondadosa misericordia te ayude el Señor con la gracia del Espíritu Santo · y, librándote de tus pecados, te conceda la salvación y te conforte en tu enfermedad. Amén."
- Comunión · si el enfermo puede tragar y está en gracia. Cuando es comunión cerca de la muerte se llama Viático (el alimento para el viaje).
- Bendición final.
El rito dura entre 10 y 30 minutos. Es íntimo, sagrado, lleno de paz.
Llamá apenas:
- El enfermo recibe un diagnóstico grave (cáncer, ACV serio, insuficiencia avanzada).
- Le programan una cirugía mayor.
- Está en terapia intensiva.
- Se le complica una enfermedad crónica.
- Llega a vejez muy avanzada o frágil.
- Hay riesgo cercano de muerte.
Cómo llamar: andá o llamá a tu parroquia. Si es de día, en cualquier momento. Si es de noche o feriado, hay sacerdotes "de guardia" en muchas parroquias. Decí claramente: "Mi padre/madre/familiar está grave, necesitamos la Unción de los Enfermos y la confesión".
Si estás en hospital, pediles a las enfermeras o a la administración que llamen al capellán. Tenés derecho. No te lo pueden negar.
Si el cura tarda: rezá vos al lado del enfermo. Decile al oído oraciones que recuerde · "Jesús, María y José". Tomale la mano. Hacele actos de contrición vos por él si está inconsciente: "Jesús, perdona a mi padre todos sus pecados, lo entrego a tus brazos".
No huyas del moribundo. Las últimas horas son las más importantes de su vida · y vos podés acompañarlo:
- Llamá al sacerdote a tiempo · es lo más urgente.
- Quedate con él · tomale la mano, hablale aunque parezca inconsciente. El oído es el último sentido que se pierde.
- Rezá en voz baja a su lado · el Avemaría, la Coronilla de la Divina Misericordia, jaculatorias: "Jesús, en Ti confío", "Dulce Corazón de María, sé mi salvación".
- Pedile perdón si hace falta · y ofrecele tu perdón si hubo algo entre ustedes.
- Decile que lo amás · sin vergüenza. Es el último regalo que podés darle.
- Mantené velas, agua bendita, un crucifijo a la vista del enfermo.
- Si está consciente, ayudalo a hacer un acto de contrición: "Jesús mío, me arrepiento de todos mis pecados porque te amo sobre todas las cosas".
posá tu mano sobre [nombre del enfermo].
Si es tu voluntad, sanalo.
Si no, dale fuerza para soportar,
paz para confiar,
y la certeza de que estás con él/ella.
Que su dolor unido a tu Cruz
sea redención para muchas almas.
Madre María, Salud de los enfermos,
cubrilo con tu manto.
San Rafael Arcángel,
acompañalo en este camino.
Amén.
Jesús mío, Dios mío,
me arrepiento de todos mis pecados
porque ofendí a quien es Bondad infinita.
Perdóname, Señor.
En tus manos pongo mi alma.
María, San José, San Miguel,
acompañadme en mi paso al Padre.
Jesús, María, José.
Jesús, María, José.
Jesús, María, José.
Amén.
¿Por qué Dios permite que suframos? La fe católica no tiene una respuesta filosófica · tiene una respuesta crucificada. Cristo no explicó el sufrimiento · lo asumió. Lo cargó. Lo redimió desde adentro.
Tu enfermedad unida a la Cruz tiene valor infinito. Ofrecé tu dolor · por tus hijos, por algún familiar lejos de Dios, por una persona enferma, por las almas del Purgatorio. Una cama de hospital puede ser altar.
San Pablo lo dice con claridad: "Completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo por su Cuerpo, que es la Iglesia" (Col 1, 24). Lo que falta · no es de Cristo · es lo que él dejó para que vos llenes.
Que ninguno de los tuyos muera sin los sacramentos.