La Confirmación
La Confirmación es tu Pentecostés personal. El mismo Espíritu Santo que descendió sobre los Apóstoles encerrados en el Cenáculo, descendió sobre vos el día de tu Confirmación. Recibiste fuego, fortaleza y misión. Te volviste soldado de Cristo, testigo del Evangelio, miembro adulto de la Iglesia.
Pero muchos lo recibimos a los 14 años y nadie nos lo explicó bien. Lo vivimos como trámite escolar. Después seguimos sin saber qué tenemos dentro. Esta página es para que descubras o redescubras qué pasó ese día · y vivas las consecuencias.
La Confirmación es el sacramento que perfecciona el Bautismo. En el Bautismo recibiste el Espíritu Santo como huésped del alma. En la Confirmación lo recibís en plenitud, con todos sus dones, para que seas testigo adulto y comprometido de la fe.
El gesto sacramental es claro:
- El Obispo te impone las manos · gesto bíblico de transmisión del Espíritu Santo (Hch 8, 17).
- Te unge con el Santo Crisma en la frente, en forma de cruz · te marca como soldado de Cristo.
- Pronuncia las palabras: "Recibe por esta señal el Don del Espíritu Santo".
- Vos respondés "Amén".
- Y a veces te da una bofetada suave en la mejilla · recordatorio antiguo: "vas a sufrir por Cristo, prepárate".
El día de tu Confirmación, en tu alma pasaron cosas reales:
- Recibiste el Don del Espíritu Santo con sus 7 dones (ver abajo).
- Quedó grabado en tu alma el carácter sacramental · una marca imborrable. Como el Bautismo, no se repite jamás.
- Te volviste miembro adulto de la Iglesia · responsable de profesar y defender la fe.
- Te incorporaste plenamente al sacerdocio común de los fieles · podés ofrecer tu vida con Cristo en cada Misa.
- Recibiste fuerza para ser testigo · capacidad real de hablar de Cristo en el mundo sin avergonzarte.
Estos son los regalos sobrenaturales que recibiste. Tenelos presentes · pedíselos · usalos. Son tuyos.
Triste verdad: la mayoría de los confirmados desconectan después del día de la celebración. Vivimos sin tomar conciencia de lo que pasó. Lo recibimos como "fiesta familiar con almuerzo" · y no como Pentecostés del alma.
El sacramento operó · porque actúa por sí mismo (ex opere operato). Pero los frutos dependen también de tu colaboración. Si nunca le diste lugar al Espíritu Santo, los dones quedaron como brasas tapadas debajo de ceniza.
San Pablo le decía a su discípulo Timoteo: "Te recuerdo que reavives el don de Dios que recibiste por la imposición de mis manos" (2 Tim 1, 6). Reavivá. Soplá. El fuego sigue ahí.
Aunque hayas vivido años de espalda a Dios · el sello está en tu alma. El Espíritu Santo que recibiste no se fue. Está esperando que vos lo dejes actuar.
Cómo reavivar el don:
- Confesate · sacá el polvo y la ceniza.
- Comulgá con frecuencia · el Espíritu actúa con plenitud en quien está unido a Cristo.
- Pedile cada día · "Ven Espíritu Santo, ven por María".
- Estudiá tu fe · leé el catecismo, leé la Biblia.
- Empezá a dar testimonio · aunque sea con tu familia. Hablale a alguien de Cristo esta semana.
El Espíritu Santo no es alguien tímido · está esperando que vos lo invoques. Hacelo ahora.
Si sos adulto y nunca te confirmaste · te falta algo enorme. Andá a la parroquia, pedí prepararte. Hay catequesis de Confirmación para adultos en casi todas las diócesis. No es vergüenza · es valentía.
Sin Confirmación no podés ser padrino de Bautismo o de Confirmación, ni recibir el matrimonio sacramental con plena conciencia. Pero más importante: estás privándote del Pentecostés personal que Dios te quiere dar.
El padrino acompaña al confirmando en su entrada plena a la vida cristiana adulta. Los criterios son los mismos del Bautismo:
- Tener 16 años cumplidos.
- Estar bautizado, confirmado y haber hecho la Primera Comunión.
- Llevar vida cristiana coherente · ir a Misa, frecuentar los sacramentos.
- Si está casado, que sea por la Iglesia.
No elijas un padrino por afecto si no vive la fe. Mejor un tío que reza el Rosario que un mejor amigo alejado. El padrino tiene que acompañar espiritualmente, no solo aparecer en la foto.
llena los corazones de tus fieles,
y enciende en ellos el fuego de tu amor.
Envía tu Espíritu, y todo será creado,
y renovarás la faz de la tierra.
Oh Dios, que has instruido los corazones de tus fieles
con la luz del Espíritu Santo,
concédenos según el mismo Espíritu
sentir rectamente y gozar siempre de su consuelo.
Por Cristo nuestro Señor. Amén.
el día de mi Confirmación.
Tu sello está en mi alma para siempre.
Perdoname por los años que viví sin escucharte.
Vení de nuevo · soplá sobre las brasas dormidas.
Concedeme tus siete dones para vivirlos hoy.
Que sea testigo tuyo en mi familia,
en mi trabajo, en mis amistades.
Que mi vida hable de Cristo
antes que mis palabras.
Amén.
Ven, Espíritu Santo · ven por María.