A JESÚS POR MARÍA · SANTA IGLESIA CATÓLICA
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Dios Padre · Primera Persona de la Santísima Trinidad

Dios Padre

La primera Persona de la Santísima Trinidad · «El Padre que sale al camino»
✦ La imagen sanada del Padre
Muchos de nosotros arrastramos una imagen herida del padre. Un papá ausente. O violento. O alcohólico. O simplemente distante. Y ese dolor, sin querer, lo proyectamos sobre Dios. Nos cuesta pensar en Él como Padre. Pero antes de todo el Evangelio, antes de cualquier otra devoción, Dios necesita que sepas quién es Él. No como fue tu padre humano. Sino como es el Padre que Jesús vino a mostrarnos. Esta página es para eso.
«Padre, quiero que donde Yo estoy estén también los que Tú me has dado, para que contemplen mi gloria, la que me has dado, porque me has amado antes de la creación del mundo
— Juan 17, 24 (oración sacerdotal de Jesús)

Escuchá bien esa frase. Antes de la creación del mundo, el Padre ya te amaba. No cuando fuiste bautizado. No cuando te portaste bien. Desde antes de que existiera el universo. Su amor por vos no depende de nada que hayas hecho. Ese es el Padre.

¿Quién es Dios Padre?

Dios Padre es la primera Persona de la Santísima Trinidad. No es "el más importante" ni "el mayor" · las tres Personas divinas son igualmente eternas, igualmente Dios. Pero el Padre es origen sin origen. Es Aquel de quien todo procede: el Hijo es engendrado por Él desde toda la eternidad, y el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo.

San Pablo lo llama «Aquel de quien procede toda paternidad en los cielos y en la tierra» (Ef 3, 15). Todo padre humano · bueno o malo · es un reflejo (a veces pobrísimo, a veces heroico) del único Padre verdadero. Cuando nuestro padre humano falla · el Padre Celestial no falla.

El Padre en el Antiguo Testamento

Dios se reveló primero como Creador (Génesis 1) · como Providencia que cuida (Salmo 104) · como Alianza con Abraham, Moisés, David. Pero también · muy tempranamente · como Padre:

«Yo he sido para Israel un padre; Efraín es mi primogénito. (...) ¿Es Efraín, para Mí, un hijo tan querido, un niño tan mimado, que apenas nombro su nombre me acuerdo de él intensamente? Por eso mis entrañas se conmueven por él, ciertamente le tendré compasión.»
— Jeremías 31, 9.20

La ternura del Padre atraviesa el Antiguo Testamento. Isaías 49, 15 pregunta: «¿Se olvida una madre de su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas? Aunque ellas se olvidasen, Yo no te olvidaría jamás». Osea 11 muestra al Padre inclinándose para dar de comer a su hijo. Los Salmos están llenos de esta ternura.

Pero la revelación del Padre en el Antiguo Testamento aún era parcial. Faltaba lo definitivo.

La revelación definitiva del Padre en Jesucristo

Cristo no vino a fundar una religión. Vino a revelarnos al Padre. Y a hacernos partícipes de la misma vida trinitaria. Cuando los discípulos le piden «Enséñanos a orar», Él responde: «Cuando oren, digan: Padre» (Lucas 11, 2).

Esa palabra — Abba, Padre — era revolucionaria. Los judíos no se atrevían a llamar así al Todopoderoso. Era demasiado íntimo · demasiado familiar · casi irreverente. Pero Jesús no solo se atreve · nos enseña a nosotros a atrevernos. Por Él · con Él · en Él · somos hijos verdaderos. Y podemos gritar «Abba · Papá» (Romanos 8, 15).

«El que me ha visto a Mí, ha visto al Padre.»
— Juan 14, 9

Todo lo que Jesús hizo en la tierra · el modo en que trató a los pecadores, a los enfermos, a los niños, a los apóstoles tantas veces confundidos · eso mismo hace el Padre con vos. Cristo es el rostro humano del Padre.

La Parábola del Hijo Pródigo · el icono del Padre

Si tuvieras que leer una sola cosa sobre el Padre, sería Lucas 15, 11-32. La parábola no se llama «del hijo pródigo» por accidente · muchos comentaristas piensan que debería llamarse «la parábola del Padre misericordioso». Porque el protagonista no es el hijo que se fue. Es el Padre que lo esperaba.

Mirá con atención:

«Estando él todavía lejos, lo vio su padre y se conmovió; y corriendo, se echó a su cuello y lo besó.»
— Lucas 15, 20

El Padre lo vio · lo que significa que estaba mirando. Todos los días. Al horizonte. Esperando. Y cuando lo ve todavía a la distancia · corre. Un patriarca oriental no corría · era indigno de un anciano. Pero el Padre corre. No espera a que el hijo explique. No pide cuentas. No hace preguntas. Simplemente lo abraza, lo besa, y ordena la fiesta.

Ese es el Padre. Ese es el Padre que Cristo vino a revelar. Si venís lleno de pecados y humillación · el Padre ya está en el camino corriendo hacia vos. No se acerca al confesionario a regañadientes: corre. El sacerdote es solo el instrumento de ese abrazo.

Rembrandt lo entendió mejor que muchos teólogos. Su cuadro El regreso del hijo pródigo (1668) es una de las cumbres del arte occidental. Miralo cuando puedas · te va a curar.

✦ El Padre Nuestro · versículo por versículo

La única oración que Cristo mismo nos enseñó se llama · con razón · «la oración del Señor». En ella está contenido todo el Evangelio, dice Tertuliano. San Cipriano escribió un tratado entero sobre ella. Vamos a meditar cada palabra · porque cuando la rezás sin pensar, perdés lo mejor.

«Padre nuestro, que estás en los cielos: santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.»
Padre
La palabra más revolucionaria del Evangelio. En arameo Abba · «papá», con toda la ternura. Ningún judío antes de Cristo se atrevía. Cristo el Hijo único nos hace hijos adoptivos por gracia (Rom 8, 15). Cuando decís «Padre», te estás reconociendo hijo. Ya no sos huérfano.
Nuestro
No «mi Padre» solo. Rezás en comunión con toda la Iglesia. Con el Papa · con los sacerdotes · con los santos del cielo · con los que sufren en el Purgatorio · con los cristianos que hoy son perseguidos. Cada Padre Nuestro es católico · universal. Al decir «nuestro» decís que no estás solo · sos parte de una familia enorme.
Que estás en los cielos
No es un lugar geográfico. Es la trascendencia absoluta · el Padre está más allá de todo lo creado. Y sin embargo «el Padre y Yo vendremos a él y haremos morada en él» (Jn 14, 23). El Padre está en el Cielo · y al mismo tiempo habita en tu corazón por la gracia.
Santificado sea tu Nombre
Primera petición. Pedís que el Nombre del Padre sea bendecido y no blasfemado en el mundo. Que tu vida no sea escándalo. Que las almas que ni siquiera lo conocen puedan descubrirlo. El Nombre de Dios ya es santo en sí · pero pedís que lo sea en nosotros y por nosotros.
Venga a nosotros tu Reino
El Reino ya está aquí (en la Iglesia, en la gracia, en los sacramentos) · pero aún no en plenitud. Esperamos la venida gloriosa de Cristo, cuando el Padre pondrá todo bajo su Hijo (1 Cor 15, 24-28). Cada Eucaristía es «el Reino que viene». Cada acto de caridad es Reino que ya está.
Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo
La petición más difícil. Pedir hacer la voluntad de Otro. En el cielo los ángeles la cumplen inmediatamente y con gozo. Aquí queremos hacerla también · pero nos cuesta. Esta línea es la esencia de la santidad: preferir la voluntad de Dios a la propia. Cristo la rezó en Getsemaní: «no se haga mi voluntad, sino la Tuya» (Lc 22, 42).
Danos hoy nuestro pan de cada día
Pan material (necesitamos comer · el Padre nos lo da como pájaros del cielo) y Pan Eucarístico. La palabra griega original es epiousion · «sobresustancial» · «que sobrepasa toda sustancia». Los Padres siempre lo entendieron así: cada Comunión es Padre Nuestro cumplido. Y por eso hay que comulgar todos los domingos como mínimo.
Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos
La única línea condicionada. Le pedís a Dios que te perdone como vos perdonaste. Peligrosa. Porque si no perdonás a tu hermano · le estás pidiendo a Dios que tampoco te perdone a vos. Cristo lo dice claramente: «si no perdonan a los hombres, tampoco su Padre les perdonará» (Mt 6, 15). Perdonar no es sentimiento · es decisión de no cobrar la deuda. Es lo más divino que hacés.
No nos dejes caer en la tentación
Dios no tienta (Sant 1, 13). El que tienta es el demonio, el mundo, la carne. Pedís al Padre que no permita que caigas cuando seas tentado · que te dé la fuerza. La traducción actual es más precisa: no nos abandones a la tentación · no dejes que caigamos en ella.
Y líbranos del mal
Literalmente en griego: del Maligno. Es petición contra Satanás mismo · el enemigo. Cada Padre Nuestro es un pequeño exorcismo cotidiano. Le pedís al Padre que te libere del que te quiere destruir. Y Él lo hace · lo hace todos los días · aunque no te des cuenta.
Amén
Palabra hebrea · significa «así es · así sea · confío». No es solo cerrar la oración. Es firmar con tu vida lo que acabás de decir. Todo el Padre Nuestro se sostiene sobre ese Amén.
✦ Sanación de la imagen paterna

Muchos de nosotros arrastramos heridas del padre humano. Y sin darnos cuenta · trasladamos esa imagen a Dios. Un papá ausente nos hace pensar en un Dios ausente. Un papá violento nos hace temer un Dios castigador. Un papá exigente nos hace pensar en un Dios imposible de contentar. Y cuando queremos rezar · rezamos mal · porque estamos hablando con el papá herido · no con el Padre verdadero.

La sanación de la imagen paterna es una de las obras más importantes del Espíritu Santo en un alma. Y sin ella · muchas otras cosas espirituales no avanzan.

✦ El camino de sanación · 4 pasos
1 Reconocer las heridas del padre humano
Sin acusarlo · sin justificarlo · simplemente reconociendo lo que faltó o lo que hirió. «Mi papá no supo darme afecto físico» · «Mi papá se fue cuando yo era chica» · «Mi papá me pegaba» · «Mi papá nunca me dijo que me quería». Nombrar el dolor es el primer paso. Podés hacerlo en presencia del Santísimo · o en una confesión sacramental donde le contás al sacerdote esa parte también.
2 Perdonar al padre humano · con la ayuda de Cristo
Perdonar no es sentir «ya no me duele». Perdonar es decisión de la voluntad: «renuncio a cobrar esta deuda · te bendigo · te dejo ir». Cristo perdonó desde la Cruz a los que lo estaban matando. Pedile la gracia de perdonar como Él perdonó. Si tu padre está vivo · tal vez la sanación implique reconciliación real. Si murió · podés hacer un acto de perdón interior frente al Santísimo · y ofrecer una Misa por él.
3 Distinguir al padre humano del Padre Celestial
Este es el salto interior. Decirle a Dios explícitamente: «Señor · Vos no sos como fue mi papá. Vos no me abandonaste. Vos no me pegaste. Vos no me exigís lo imposible. Vos sos el Padre del hijo pródigo. Corres a mí. Me abrazás. Me llamás por mi nombre». Repetilo hasta que te lo creas. Semanas · meses · años. La imagen sanada se construye despacio.
4 Recibir la paternidad del Padre Celestial
Empezá a llamarlo «Padre» en la oración. No genéricamente Dios · no Señor · no «Ser Supremo». Padre. Sentate frente al Sagrario y decile: «Papá». Puede que llores. Está bien. Lloraron los santos también. Lo dejás entrar a esa zona rota del corazón que tu papá humano no supo llenar. Y Él la llena. No de golpe · pero la llena.

Este trabajo no lo hacés solo. Es bueno hacerlo con un buen confesor · o mejor · con un director espiritual. Y siempre bajo la mirada de Cristo · que es el que te lleva al Padre (Jn 14, 6).

✦ Devoción a Dios Padre · Sor Eugenia Ravasio

Es una devoción poco conocida · aprobada oficialmente por la Iglesia (Mons. Alexander Caillot, obispo de Grenoble, en 1935, después de 6 años de estudio). El Padre se reveló a Sor Eugenia Elisabetta Ravasio (1907-1990), religiosa de las Misioneras de Nuestra Señora de los Apóstoles, y le pidió:

«Quiero ser conocido, amado y honrado con un culto especial (...). Vengan a mí, hombres. Vengan a Mí, hombres, vengan a Mí. Ustedes son mis hijos. Estoy en medio de ustedes desde siempre. Quiero ser el Padre de todos.»
— El Padre a Sor Eugenia Ravasio (1932)

El Padre pidió tres cosas concretas:

Aunque la fiesta aún no está en el calendario romano universal, la devoción es lícita y edificante. Podés rezarle explícitamente al Padre · celebrar el primer domingo de agosto en oración a Él · y difundir su ternura.

✦ Los Salmos del Padre

Cinco Salmos que te acercan al Padre. Se rezan lento · saboreando cada versículo. Podés hacer uno por día de la semana.

Salmo 103 (102)
«Bendice al Señor, alma mía · y bendiga todo mi ser su santo nombre. (...) Como un padre siente ternura por sus hijos, siente el Señor ternura por sus fieles.»
Aplicación: el Salmo de la ternura paterna. Ideal para el que se siente indigno · para recordar que la misericordia es más grande que el pecado.
Salmo 23 (22)
«El Señor es mi Pastor · nada me falta. En verdes prados me hace descansar. (...) Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque Tú vas conmigo.»
Aplicación: el Padre como Pastor. Para los que están en aflicción · en enfermedad · en pérdida. Rezalo cuando no puedas dormir · repitiendo la primera línea.
Salmo 27 (26)
«Aunque mi padre y mi madre me abandonaran, el Señor me recogerá. (...) Espera en el Señor · ten valor · ten ánimo · espera en el Señor.»
Aplicación: el Salmo del huérfano · del abandonado · del que perdió a los suyos. La confianza absoluta del hijo en el Padre que nunca falla.
Salmo 91 (90)
«El que habita al abrigo del Altísimo · a la sombra del Todopoderoso se acoge. (...) Encomendará a sus ángeles que te guarden en todos tus caminos · te llevarán en sus manos.»
Aplicación: el Salmo de la protección paterna. Ideal para tiempos de miedo · de enfermedad · de peligro. Los santos lo rezaban antes de dormir.
Salmo 139 (138)
«Señor, Tú me sondeas y me conoces (...). Tú tejiste mi ser en el seno de mi madre. Te doy gracias porque de forma prodigiosa fui formado · admirables son tus obras · y mi alma lo sabe muy bien.»
Aplicación: el Salmo del origen. El Padre te conoce desde antes de tu concepción. No sos un accidente. Sos hijo pensado desde toda la eternidad.
✦ El Padre en los Padres de la Iglesia
Nuestro corazón está inquieto · hasta que descanse en Ti. — San Agustín · Confesiones I, 1
Todo el Evangelio está contenido en el Padre Nuestro. El que reza el Padre Nuestro con atención está pidiendo todo lo que le hace falta. — Tertuliano · Sobre la oración, 1
Es una osadía sin igual llamar Padre a Dios · si no es por Cristo · el Hijo natural del Padre. Nosotros somos hijos adoptivos por su gracia. Y podemos llamar Padre al que llama Padre a Cristo. — San Cipriano · De Dominica Oratione, 9
Cuando decimos «Padre nuestro» · confesamos también nuestra dignidad. Somos hijos. No siervos. No esclavos. Hijos que pueden acercarse con confianza. — San Juan Crisóstomo · Homilía sobre San Mateo 19, 4
El Padre no es solo mi origen · es también mi destino. Vengo de Él · voy hacia Él · en el camino soy sostenido por Él. — San Ireneo de Lyon · Contra las herejías IV, 20 (parafraseado)
✦ Oraciones a Dios Padre
Padre Nuestro con Tres Aves Marías

Reza el Padre Nuestro lento · saboreando cada frase · uniéndote a Cristo que se la enseñó a los apóstoles.

Después reza tres Ave Marías · pidiendo por intercesión de la Virgen tres gracias:

✦ Una por la pureza del alma · para conservar la gracia
✦ Una por la perseverancia en el bien
✦ Una por una buena muerte · en los brazos de Jesús y María

Termina con Gloria al Padre · adorando a la Santísima Trinidad.

Consagración a Dios Padre

Padre Eterno · Creador del cielo y de la tierra · te adoro con toda mi alma. Reconozco que Vos sos mi Padre · y que fuera de Vos no hay bien alguno.

Te ofrezco mi vida entera · mis pensamientos, palabras y obras · mis alegrías y sufrimientos · en unión con la Preciosísima Sangre de tu Divino Hijo Jesús · derramada por mí.

Recibime como al Hijo Pródigo. Sanaame de todas las heridas paternas. Enseñame a llamarte Padre con la ternura de Cristo. Que viva como hijo tuyo cada día de mi vida · y muera abrazado a Vos.

Padre Santo · Padre Justo · Padre Misericordioso · te consagro mi alma · mi cuerpo · mi corazón · toda mi existencia. Que tu Nombre sea santificado en mí. Amén.

Acto de abandono a la Providencia paterna · San Claudio de la Colombière

Padre mío · me abandono a Vos. Haced de mí lo que os plazca. Lo que hagáis de mí · os lo agradezco. Estoy dispuesto a todo. Acepto todo.

Con tal de que vuestra voluntad se haga en mí · Padre mío · y en todas vuestras criaturas · no deseo nada más.

Pongo mi alma en vuestras manos. Os la doy · Padre · con todo el amor de mi corazón · porque os amo · y porque me impulsa el amor a entregarme · a ponerme en vuestras manos sin medida · con una infinita confianza.

Porque Vos sois mi Padre. Amén.

Ofrecimiento al Padre Eterno · con la Preciosísima Sangre

Padre Eterno · te ofrezco la Preciosísima Sangre de tu Divino Hijo Jesús · en unión con todas las Misas que se celebran hoy en el mundo · por todas las Santas Almas del Purgatorio · por los pecadores de la Iglesia universal · por los de mi propia casa y por los de mi familia. Amén.

(Se puede rezar varias veces al día · especialmente en el mes de julio, dedicado a la Preciosísima Sangre)

✦ El Padre te está esperando
Corre a tu encuentro · sin importar de dónde vengas
Estando tú todavía lejos · Él te ve · y corre · y te abraza · y hace fiesta. Todo el cielo se alegra por un solo pecador que se convierte. Si hace tiempo que no te confesás · esta puede ser la semana. El sacerdote es solo el instrumento del abrazo del Padre.
«Miren qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios · y lo somos.»
— 1 Juan 3, 1
✦ Continuá el camino
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