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✦ Solemnidad

Natividad de San Juan Bautista

Precursor del Mesías · Profeta del Altísimo · "El más grande nacido de mujer" (Mt 11,11)
Natividad de San Juan Bautista
🕯 Nacimiento c. 6 a.C., Ain Karim (Judea) · seis meses antes que Jesús · hijo de Zacarías e Isabel
† Muerte c. 29 d.C., fortaleza de Maqueronte (Perea) · decapitado por orden de Herodes Antipas
📍 Origen Ain Karim (Judea · cerca de Jerusalén) · desierto de Judea · río Jordán · Maqueronte (Perea)
👑 Canonización Profeta del Antiguo y Nuevo Testamento · venerado desde la era apostólica · es el único santo (junto con la Virgen María) cuyo nacimiento celebra la Iglesia universal
📅 Festividad 24 de junio (Natividad · seis meses antes de Navidad) · martirio el 29 de agosto
✦ Sobre esta celebración
Este es el único santo al cual se le celebra la fiesta el día de su nacimiento. San Juan Bautista nació seis meses antes de Jesucristo (de hoy en seis meses - el 24 de diciembre - estaremos celebrando el nacimiento de nuestro Redentor, Jesús). El capítulo primero del evangelio de San Lucas nos cuenta de la siguiente manera el nacimiento de Juan: Zacarías era un sacerdote judío que estaba casado con Santa Isabel, y no tenían hijos porque ella era estéril. Siendo ya viejos, un día cuando estaba él en el Templo, se le apareció un ángel de pie a la derecha del altar. Al verlo se asustó, mas el ángel le dijo: "No tengas miedo, Zacarías; pues vengo a decirte que tú verás al Mesías, y que tu mujer va a tener un hijo, que será su precursor, a quien pondrás por nombre Juan. No beberá vino ni cosa que pueda embriagar y ya desde el vientre de su madre será lleno del Espíritu Santo, y convertirá a muchos para Dios". Pero Zacarías respondió al ángel: "¿Cómo podré asegurarme que eso es verdad, pues mi mujer ya es vieja y yo también?". El ángel le dijo: "Yo soy Gabriel, que asisto al trono de Dios, de quien he sido enviado a traerte esta nueva. Mas por cuanto tú no has dado crédito a mis palabras, quedarás mudo y no volverás a hablar hasta que todo esto se cumpla". Seis meses después, el mismo ángel se apareció a la Santísima Virgen comunicándole que iba a ser Madre del Hijo de Dios, y también le dio la noticia del embarazo de su prima Isabel. Llena de gozo corrió a ponerse a disposición de su prima para ayudarle en aquellos momentos. Y habiendo entrado en su casa la saludó. En aquel momento, el niño Juan saltó de alegría en el vientre de su madre, porque acababa de recibir la gracia del Espíritu Santo al contacto del Hijo de Dios que estaba en el vientre de la Virgen. También Santa Isabel se sintió llena del Espíritu Santo y, con espíritu profético, exclamó: "Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre. ¿De dónde me viene a mí tanta dicha de que la Madre de mi Señor venga a verme? Pues en ese instante que la voz de tu salutación llegó a mis oídos, la criatura que hay en mi vientre se puso a dar saltos de júbilo. ¡Oh, bienaventurada eres Tú que has creído! Porque sin falta se cumplirán todas las cosas que se te han dicho de parte del Señor". Y permaneció la Virgen en casa de su prima aproximadamente tres meses; hasta que nació San Juan. De la infancia de San Juan nada sabemos. Tal vez, siendo aún un muchacho y huérfano de padres, huyó al desierto lleno del Espíritu de Dios porque el contacto con la naturaleza le acercaba más a Dios. Vivió toda su juventud dedicado nada más a la penitencia y a la oración. Como vestido sólo llevaba una piel de camello, y como alimento, aquello que la Providencia pusiera a su alcance: frutas silvestres, raíces, y principalmente langostas y miel silvestre. Solamente le preocupaba el Reino de Dios. Cuando Juan tenía más o menos treinta años, se fue a la ribera del Jordán, conducido por el Espíritu Santo, para predicar un bautismo de penitencia. Juan no conocía a Jesús; pero el Espíritu Santo le dijo que le vería en el Jordán, y le dio esta señal para que lo reconociera: "Aquel sobre quien vieres que me poso en forma de paloma, Ese es". Habiendo llegado al Jordán, se puso a predicar a las gentes diciéndoles: Haced frutos dignos de penitencia y no estéis confiados diciendo: Tenemos por padre a Abraham, porque yo os aseguro que Dios es capaz de hacer nacer de estas piedras hijos de Abraham. Mirad que ya está el hacha puesta a la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé buen fruto, será cortado y arrojado al fuego". Y las gentes le preguntaron: "¿Qué es lo que debemos hacer?". Y contestaba: "El que tenga dos túnicas que reparta con quien no tenga ninguna; y el que tenga alimentos que haga lo mismo"… "Yo a la verdad os bautizo con agua para moveros a la penitencia; pero el que ha de venir después de mí es más poderoso que yo, y yo no soy digno ni siquiera de soltar la correa de sus sandalias. El es el que ha de bautizaros en el Espíritu Santo…" Los judíos empezaron a sospechar si el era el Cristo que tenía que venir y enviaron a unos sacerdotes a preguntarle "¿Tu quién eres?" El confesó claramente: "Yo no soy el Cristo" Insistieron: "¿Pues cómo bautizas?" Respondió Juan, diciendo: "Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros está Uno a quien vosotros no conocéis. El es el que ha de venir después de mí…" Por este tiempo vino Jesús de Galilea al Jordán en busca de Juan para ser bautizado. Juan se resistía a ello diciendo: "¡Yo debo ser bautizado por Ti y Tú vienes a mí! A lo cual respondió Jesús, diciendo: "Déjame hacer esto ahora, así es como conviene que nosotros cumplamos toda justicia". Entonces Juan condescendió con El. Habiendo sido bautizado Jesús, al momento de salir del agua, y mientras hacía oración, se abrieron los cielos y se vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y permaneció sobre El. Y en aquel momento se oyó una voz del cielo que decía: "Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo todas mis complacencias". Al día siguiente vio Juan a Jesús que venía a su encuentro, y al verlo dijo a los que estaban con él: "He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquél de quien yo os dije: Detrás de mí vendrá un varón, que se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo". Entonces Juan atestiguó, diciendo: "He visto al Espíritu en forma de paloma descender del cielo y posarse sobre El. Yo no le conocía, pero el que me envió a bautizar con agua, me dijo: Aquél sobre quien vieres que baja el Espíritu Santo y posa sobre El, ése es el que ha de bautizar con el Espíritu Santo. Yo lo he visto, y por eso doy testimonio de que El es el Hijo de Dios". Herodías era la mujer de Filipo, hermano de Herodes. Herodías se divorció de su esposo y se casó con Herodes, y entonces Juan fue con él y le recriminó diciendo: "No te es lícito tener por mujer a la que es de tu hermano"; y le echaba en cara las cosas malas que había hecho. Entonces Herodes, instigado por la adúltera, mandó gente hasta el Jordán para traerlo preso, queriendo matarle, mas no se atrevió sabiendo que era hombre justo y santo, y le protegía, pues estaba muy perplejo y preocupado por lo que le decía. Herodías le odiaba a muerte y sólo deseaba encontrar la ocasión de quitarlo de en medio, pues tal vez temía que a Herodes le remordiera la conciencia y la despidiera siguiendo el consejo de Juan. Sin comprenderlo, ella iba a ser la ocasión del primer mártir que murió en defensa de la indisolubilidad del matrimonio y en contra del divorcio. Estando Juan en la cárcel y viendo que algunos de sus discípulos tenían dudas respecto a Jesús, los mandó a El para que El mismo los fortaleciera en la fe. Llegando donde El estaba, le preguntaron diciendo: "Juan el Bautista nos ha enviado a Ti a preguntarte si eres Tú el que tenía que venir, o esperamos a otro". En aquel momento curó Jesús a muchos enfermos. Y, respondiendo, les dijo: "Id y contad a Juan las cosas que habéis visto y oído: Los ciegos ven, los cojos andan, los sordos oyen, los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia el Evangelio…" Así que fueron los discípulos de Juan, empezó Jesús a decir: "¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Alguna caña sacudida por el viento? o ¿Qué salisteis a ver? ¿Algún profeta? Si, ciertamente, Yo os lo aseguro; y más que un profeta. Pues de El es de quien está escrito: Mira que yo te envío mi mensajero delante de Ti para que te prepare el camino. Por tanto os digo: Entre los nacidos de mujer, nadie ha sido mayor que Juan el Bautista…" Llegó el cumpleaños de Herodes y celebró un gran banquete, invitando a muchos personajes importantes. Y al final del banquete entró la hija de Herodías y bailó en presencia de todos, de forma que agradó mucho a los invitados y principalmente al propio Herodes. Entonces el rey juró a la muchacha: "Pídeme lo que quieras y te lo daré, aunque sea la mitad de mi reino". Ella salió fuera y preguntó a su madre: "¿Qué le pediré?" La adúltera, que vio la ocasión de conseguir al rey lo que tanto ansiaba, le contestó: "Pídele la cabeza de Juan el Bautista". La muchacha entró de nuevo y en seguida dijo al rey: "Quiero que me des ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista". Entonces se dio cuenta el rey de su error, y se puso muy triste porque temía matar al Bautista; pero a causa del juramento, no quiso desairarla, y, llamando a su guardia personal, ordenó que fuesen a la cárcel, lo decapitasen y le entregaran a la muchacha la cabeza de Juan en la forma que ella lo había solicitado. Juan Bautista: pídele a Jesús que nos envíe muchos profetas y santos como tú. El Profeta del Altísimo El 24 de junio de 2012, con ocasión de esta fiesta, el entonces Papa Benedicto XVI afirmó que el ejemplo de San Juan Bautista, llama a los cristianos “a convertirnos, a testimoniar a Cristo y anunciarlo a tiempo y contra el tiempo”. En sus palabras previas al rezo del Ángelus, recordó la vida de San Juan Bautista e indicó que “si se excluye la Virgen María, el Bautista es el único santo de quien la liturgia festeja el nacimiento, y lo hace porque está estrechamente relacionado con el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios”. “Desde el seno materno, en efecto, Juan es el precursor de Jesús: su prodigiosa concepción es anunciada por el Ángel a María como signo de que “nada es imposible a Dios”. Benedicto XVI recordó que “el padre de Juan, Zacarías, marido de Isabel, pariente de María, era sacerdote del culto judío. Él no creyó enseguida al anuncio de una paternidad ya inesperada y por este motivo quedó mudo hasta el día de la circuncisión del niño, al cual él y su mujer le dieron el nombre indicado por Dios, es decir Juan, que significa ‘el Señor hace gracia’”. “Animado por el Espíritu Santo, Zacarías habló así de la misión del hijo: ‘y tú niño serás llamado Profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor preparando sus caminos, para hacer conocer a su Pueblo la salvación mediante el perdón de los pecados’”. Explicó que “todo esto se manifestó 30 años después, cuando Juan bautizaba en el río Jordán, se puso a bautizar, llamando a la gente a prepararse, con aquel gesto de penitencia, a la inminente venida del Mesías, que Dios le había revelado durante su permanencia en el desierto de Judea”. “Cuando un día, desde Nazaret, viene Jesús mismo para hacerse bautizar, Juan primero rechazó, pero luego aceptó, y vio el Espíritu Santo posarse sobre Jesús y oyó la voz del Padre celeste que lo proclamaba su Hijo”. El Santo Padre explicó que la misión de San Juan Bautista no se había cumplido hasta entonces, pues “poco tiempo después, se le pidió que anticipara a Jesús también en la muerte violenta. Juan fue decapitado en la cárcel del rey Herodes y así dio pleno testimonio del Cordero de Dios, a quien él, primero que todos, había reconocido e indicado públicamente”. Benedicto XVI también recordó que "la Virgen María ayudó la anciana pariente Isabel a llevar hasta el último la concepción de Juan". "Ella ayude a todos a seguir a Jesús, el Cristo, el Hijo de Dios, que el Bautista anunció con gran humildad y ardor profético", concluyó. Gloriosísimo San Juan Bautista Gloriosísimo San Juan Bautista, por el amor ardiente que tuviste al Niño Jesús y por la santísima dulzura que infundió en tu corazón con sus halagos; por aquellos privilegios que te concedió para hacer tantos milagros a favor de tus devotos, te suplico te dignes favorecerme en todas mis necesidades con tu eficaz patrocinio y en particular te ruego me alcances la gracia que te pido en este día. ¡Oh, glorioso San Juan Bautista, muévete a piedad de esta alma acongojada, que en ti puso sus esperanzas; líbrala, te ruego, de sus miserias. ¡Oh, santo de los milagros!, alivia la congoja de mi corazón, y haz que yo viva aquí como verdadero amante de mi Jesús para poder gozar de Él en el Cielo. Amén Sagrado precursor de Cristo, San Juan Bautista Sagrado precursor de Cristo, que santificado en el vientre de vuestra madre, fuiste la admiración del mundo en el ejercicio de las virtudes y en los privilegios con que te enriqueció Dios. Ángel en la castidad, apóstol en el celo y predicación, y mártir en la constancia con que por reprender al incestuoso Herodes ofrecisteis la cabeza al cuchillo, y en las luces sobrenaturales de que te dotó el cielo, profeta del que llegó a decir el mismo Cristo: "Entre los nacidos de las mujeres ninguno mayor que Juan Bautista"; suplica al Señor que: por tu penitencia me haga mortificado, por tu soledad, recogido, por tu silencio, callado, casto por tu virginidad, espiritual por tu contemplación, e invencible a mis pasiones por la victoria que tu alcanzaste de tus enemigos, para que logre verte en la patria eterna. Amén. Oración a San Juan Bautista para peticiones urgentes Bendito San Juan Bautista, que fuiste elegido para anunciar a los hombres la venida del reino de Cristo, guía nuestros pasos por las sendas de la justicia y la paz, y alcánzanos del Señor su misericordia y perdón. Gloriosísimo San Juan Bautista, precursor de mi Señor Jesucristo, lucero hermoso del mejor sol, trompeta del Cielo, voz del verbo eterno, consígueme del Señor su benevolencia y bendición. Tú que eres el mayor de los santos y alférez del Rey de la Gloria, que eres más hijo de la gracia que de la naturaleza, y por todas las razones príncipe poderosísimo en el Cielo, consígueme del Señor su clemencia y protección . Glorioso San Juan Bautista, hoy en mi desespero te ruego que me ayudes en estos duros momentos, necesito tu valioso auxilio para solucionar mis penas y miserias, media ante el Señor para que me conceda: (decir lo que se necesita conseguir) Te pido mártir invencible que no desoigas mis penas y por los privilegios con que te enriqueció Dios consigue que mi pedido sea concedido lo antes posible si fuere conveniente para mi salvación; y si no, una perfecta resignación, con abundante gracia, que haciéndome amigo de Dios, me asegure las felicidades eternas de la Gloria. Amén. Rezar El Credo, tres Padrenuestros, tres Avemarías y tres Glorias. Repetir la oración y los rezos durante tres días consecutivos. Oración a San Juan Bautista para abrir los caminos ¡Gloria a ti, san Juan Bautista, mártir invencible!, ángel de pureza antes de tu nacimiento y el Profeta mas grande nacido de mujer; amigo especial y favorito de Cristo y predicador de la Verdad precursor glorioso del Sol de Justicia, voz del Verbo Eterno, por tus virtudes y por los privilegios con que Dios te enriqueció danos fuerza y valor para vencer todo temor y enemigo y danos sabiduría para alcanzar nuestras objetivos. Oh, Glorioso San Juan Bautista, que durante toda tu vida con humildad y fidelidad cumpliste la voluntad del Padre Celestial, y como verdadero Precursor del Mesías poco a poco, con la sencillez del deber cumplido, fuiste desapareciendo para que Cristo Salvador inaugurara el Reino de Dios entre los hombres: ayúdanos a salir de problemas y adversas situaciones, aleja todo peligro y enemigo de nuestro lado, quita toda maldad, tropiezo y oscuridad en nuestra vida para que nuestros caminos se encuentren despejados y estén abiertos al amor, el trabajo y la salud que tanto ansiamos y necesitamos, haz que la suerte, la prosperidad y la fortuna nos favorezcan y la paz, la armonía y la felicidad nos acompañen en todo momento. Protégenos, alivia nuestras cargas y ayúdanos a conseguir la tranquilidad, la ventura y el bienestar en nuestro hogar, en especial alcánzanos del Señor: (pedir ahora lo que se quiere conseguir). Bendito san Juan el Bautista, purifícanos y convierte en gozo nuestras penas y desdichas, pide para nosotros al Señor misericordia y perdón, y que guie nuestros pasos por el camino de la paz, para que un día podamos cantar contigo en las Mansiones Celestiales las glorias y alabanzas de nuestro Creador. Por nuestro señor Jesucristo. Amén. Rezar el Credo, Padrenuestro y Gloria.
✦ Sus palabras
Es necesario que Él crezca y que yo disminuya.
— San Juan Bautista · Evangelio según San Juan 3, 30
🙏 Oración
Bendito San Juan Bautista, que fuiste elegido para anunciar a los hombres la venida del reino de Cristo, guía nuestros pasos por las sendas de la justicia y la paz, y alcánzanos del Señor su misericordia y perdón. Gloriosísimo San Juan Bautista, precursor de mi Señor Jesucristo, lucero hermoso del mejor sol, trompeta del Cielo, voz del verbo eterno, consígueme del Señor su benevolencia y bendición. Tú que eres el mayor de los santos y alférez del Rey de la Gloria, que eres más hijo de la gracia que de la naturaleza, y por todas las razones príncipe poderosísimo en el Cielo, consígueme del Señor su clemencia y protección . Glorioso San Juan Bautista, hoy en mi desespero te ruego que me ayudes en estos duros momentos, necesito tu valioso auxilio para solucionar mis penas y miserias, media ante el Señor para que me conceda: (decir lo que se necesita conseguir) Te pido mártir invencible que no desoigas mis penas y por los privilegios con que te enriqueció Dios consigue que mi pedido sea concedido lo antes posible si fuere conveniente para mi salvación; y si no, una perfecta resignación, con abundante gracia, que haciéndome amigo de Dios, me asegure las felicidades eternas de la Gloria. Amén.
San Juan Bautista
Patronazgo · Intercesor de
Bautismo · convertidos · catecúmenos · misioneros · esquiladores · sastres · Argentina · Puerto Rico · Quebec
✦ Celebrado en LSB
Miércoles, 24 de junio de 2026
«Estáis rodeados de una nube tan grande de testigos. Despojémonos de todo lo que estorba y corramos con perseverancia la carrera que se nos propone, fijos los ojos en Jesús».
— Hebreos 12, 1-2
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